jueves, 15 de enero de 2026

Tiemblan las teclas

Tiemblan las teclas

Tiemblan las teclas
despertando un piano dormido
suenan como truenos
entre la tormenta
no la del cielo
sí, la que suena dentro del cerebro.

Se quiebran las maderas
cada vez que los dedos rozan el marfil
la brisa ha quebrado hasta los sentimientos
que antes pasaban sobre esas teclas
como si fueran de seda
esa suavidad que llega hasta el corazón.

Esa seda, tras la bajada al precipicio
se convierte en mariposa de mil colores
su armonía sobre las flores
brillando con su rocío
bajo el sol del invierno
renaciendo como la mariposa, del capullo.

Ya no existe el cuerpo de gusano
ahora vuela y vuela desde la misma alma
sonando el piano, ahora ya con vida
sus cuerdas hacen vibrar el sonido
sonando a música celestial
mientras la escuchan las estrellas.

Estas, silentes, observan
tu vibración se ha elevado
como se elevan los globos hinchados por los niños
ahora tú, sí, tú, ya niña de nuevo
jugando al son imperfecto
pero con alma y la inocencia de un niño.

Sí, esa niña que a veces desaparece 
dejándola encerrada en el cajón del olvido
pero que aparece a sacarte del hoyo
recordando que nunca te abandonó
sólo estaba en tu olvido, con engaño
el engaño del propio sistema que te dice que la olvides.

Abraza esa niña, tu salvavidas
ella nunca te olvida ni abandona.

Toni Oliver



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