miércoles, 24 de junio de 2020

Y de repente...

Y de repente...

Y de repente
ingrávido en el cielo
abajo la tierra
a un lado la luna
por todos lados las estrellas.

La tierra, azul, bella
se iba desmoronando la esfera
desapareciendo el agua
como una nube se evaporaba
las piedras polvo tornaban.

El verde, que gran belleza
ardía bajo las llamas
sólo carbón quedaba
cenizas grises volaban
desapareciendo entre la nada.

La luna que me acompañaba
de pena lloraba
sus lágrimas al vacío caían 
hasta que de ella no quedó nada.

Sólo un recuerdo en mi mente
de lo que era mi casa
mi mundo, mi tierra
paraíso maltratado, nada queda
ni la perversión humana.

Desaparecida por su avaricia
su desprecio y su desgana 
pensando que con dinero bastaba
lo demás poco importaba
ahora su espacio lo ocupa la nada.

Toni Oliver

Me despertaste

Me despertaste

Me despertaste
entre la penumbra de la luna
entrando por los cristales de la ventana
esa sonrisa pícara
que llega hasta el alma
avivando la fiera de la mañana.

Entre las sábanas
salvaje animal de la sabana
con sus internos ardores, su furia
bestialidad humana
ardiente como la lava
su fuerza, tal como la expulsa.

El humo al cielo se eleva
pasión con toda su fuerza
fuego en la noche, belleza
competencia de estrellas
se enciende, se apaga.

Sueño dentro del sueño al alba
tu aliento, tu respiración, música
los latidos de tu corazón, la paz
el perfume de tu cuerpo, vida
el sabor de tus labios, gloria.

Abrazados, empieza la guerra
en silencio, de las miradas
volviendo las pícaras sonrisas
maquinando otra partida
en la que todos ganan.

Toni Oliver