domingo, 24 de marzo de 2024

No, no quemaron a las brujas

No, no quemaron a las brujas

No, no quemaron a las brujas
quemaron la sabiduría
la luz que eliminaba las tinieblas
donde el miedo reinaba.

Quemaron la ilusión
obstruyeron el amor
las mentes pensantes cortaron
quedando sólo el reino oscuro.

Reino de patrañas y mentiras
de sangre corriendo por las praderas
ríos rojos por la ambición de quienes gobiernan
oídos tapados donde se esconde la verdad.

Labios mudos
por el miedo a la cizalla
con brillo y afilada
llena de mugre para que se oxidara.

No, no quemaron a las brujas
quemaron las fuentes de saber
regando la oscuridad de la ignorancia
y la obediencia por el miedo marcada.

Toni Oliver

Tras la noche salvaje

Tras la noche salvaje

Tras la noche salvaje
tus manos acariciando la piel
a su paso dejando surcos
de sentimientos sembrados
esperando la impaciente cosecha
entre tiempos ignotos
bajo el cielo encapotado.

Cruce de miradas
hablan sin palabras
confirmando la escucha 
con esa sonrisa acertada
cómplice de mil andanzas
brillo de ojos en flamas
que del corazón rezuman.

Eliminamos las corazas
la tuya, la mía
desnudando nuestras almas
desnudo integral
ante la ruta indefinida
que marcarán nuestras pisadas
rumbo a un mundo sin par.

El sol nos sonríe al alba
la luna el ojo nos guiña
se aleja la tormenta intrépida
brilla el azul mar 
al este el reflejo solar
al oeste el lunar
tu y yo en el centro meciéndonos en las olas.

De antaño la cuna
ahora meciéndonos entre miradas
besos que la boca  acallan 
dedos que acarician 
con su piel templada
la pasión asoma
dejando huellas de ardientes flamas.

Toni Oliver

Me está fallando la vista

Me está fallando la vista


Me está fallando la vista
viéndote presa
veo un hermoso corcel
en plena pradera
recorriendo libre
al galope, al trote
saltos imposibles
enorme belleza
increíble esa naturaleza
cambiando el negro y el blanco
por el arco íris de la imaginación
siempre salvaje.

Toni Oliver

Mola, mola

Mola, mola

Mola, mola
y tanto que mola
esa mirada que perfora.

Cruce de miradas
cómplices, juguetonas
hasta el alma, esa escondida.

Esa que juega al escondite
cuando el tiempo no se lo permite
entre sueños y envites.

Envites al presente
entre futuros y pasados ausentes
puñeteros juegos de la mente.

Aparece la ilusión
al sentir el fuego del dragón
ardiente lava siempre presente.

Esos labios rojos
como vino embriagador
cristal seductor.

En la butaca, la espera
tal vez la observación
un momento que se evapora.

Mola, mola.

Toni Oliver