Tormenta tras tormenta
Tormenta tras tormenta
aprendí a navegar
entre las turbias aguas
fuertes vientos que rompen las velas
hasta los palos, convirtiéndose en astillas.
Se curte el rostro
por el sol y la sal
el frío, la lluvia
el calor infernal
siempre añadiendo experiencia.
Con el corazón curtido
a veces entre lágrimas
las manos callosas
grietas en la piel
como los grandes cañones en las montañas.
Esa calma que llega con los años
pensando las cosas antes de hacerlas
pensando los pros y los contras
por la experiencia obtenida
y el saber hacer, innovando ante la adversidad.
Esa paz que sólo las tormentas enseñan
cuando la furia del viento acecha
cuando el barco es levantado por las olas
como un barquito de papel en la charca
junto a las ranas juguetonas.
Aprendes a caminar sin prisas
en los caminos bacheados
bordeando o tapándolos
para seguir avanzando
sorteando las prisas de los que van atropellando.
Prisas... Esas que nos quieren imponer
sin saber que cantes se llega con calma
que corriendo sin cabeza
sin saber porqué corres...
Como pensaba el burro
cuanto más temprano llegas
más pronto, de nuevo, te cargan.
Toni Oliver
