Me sentí atrapado
Me sentí atrapado entre mis pensamientos discordantes, con coherencia absurda, lo mismo vuelan que nadan bajo el agua o atraviesan las rocas tal mantequilla fueran. Pensé que de mi cuerpo había desaparecido toda la masa, sólo una energía invisible había quedado, la sentía, pero no la veía. Nada entendía, mis pensamientos dando vueltas como si de una centrifugadora, pero sin control alguno, acelerando cada vez más hasta convertirse en un fuerte huracán con mis pensamientos perdidos ahí adentro hasta salir disparados una vez alcanzado la altura suficiente, difuminándose en el aire como los minúsculas gotas que forman las nubes, en efecto, se formó una extraña nube con ellos, no se parecía a los demás, sólo que ahí estaban esos pensamientos disociados en minúsculos átomos, conectados con un finísimo hilo oculto liando más el ovillo, imposible de desliarlo como no sea a base de ir cortando para disolverlo. Se vuelven esos pensamientos en barrotes de acero, mi cárcel virtual en la que yo mismo me encierro sin darme cuente de ello hasta que intento salir y con los barrotes me encuentro, viéndome a mi, también, de carcelero mostrándome las llaves como si de mi se estuviera burlando, hasta que al fin me di cuenta de que soy el que piensa, el que se encierra, el carcelero y todo el proceso, incluso las llaves.
Toni Oliver




















