Me regalaron un osito de cera
Me regalaron un osito de cera
muy mono él
se le notaba el vello
simulado con un pincel.
Lo miré a él
me miré al espejo
en él vi mi gemelo
miniatura, idéntico.
Hasta los ojos azules
mirando como dos mares
las olas, mis pensamientos
en ellos el sol, mi reflejo.
Cambio de números
año nuevo, más bien nuevo instante
ardor en mi corazón
la mecha enciende...
De mi cabeza, ya sin pelo
las ideas arden
quemando la cera
casi al instante.
Me recuerdan esos instantes
donde mi cabeza bulle
como una olla a presión
soltando por todos lados vapor.
El humo de la cera
como a veces me pierdo
pensando en inexistentes momentos
frutos de mi imaginación.
Como cada humano
con el pasar de los momentos
se consume esta cera
hasta desaparecer en el mismo universo.
Siempre queda el recuerdo
nada queda simplemente muerto
mientras la memoria recuerde
sigue la vida sin cuerpo.
Toni Oliver



