domingo, 19 de febrero de 2023

Se acostó la luna a mi vera

Se acostó la luna a mi vera

Se acostó la luna a mi vera
cuando hipnotizado me tenía
estaba mirándola
soñando en subirme a ella.

Pero no, vino ella
se acostó sobre la Tierra
con cariño me abrazaba
recordando las noches que la observaba.

Me habló de mis poemas
de que de mi se enamoraba
al leerlos en voz alta
para que el sol los escuchara.

Hasta de muchos que ya ni recordaba
a ella, también la miraba
frente a frente nuestras pupilas
dialogando sin palabras.

Las nubes se alejaban
Un beso en los labios me dio la luna
mientras hacia el cielo volvía
la noche todavía era larga.

La vi mientras subía
despacio, de reojo me miraba
cada vez que se giraba
un enorme beso, tierno, le mandaba.


De felicidad, las lágrimas
que de mis ojos se derramaban
al verla, tan bella, ahí en la cima
también a las estrellas que le parpadeaban.

Toni Oliver





A través de mi ventana

A través de mi ventana

A través de mi ventana
veo árboles de hormigón
verdes las persianas
de aluminio o latón.

Miro al cielo
me quedo circunspecto
estrellas no veo
sólo nubes de supuesto algodón.

Miro al suelo 
donde antes era arena
ahora asfalto negro
desgastado con el tiempo.

Miro los pájaros
desaparecidos en el espacio
sólo la cara del vecino veo
siempre todo cabreado.

Miro las macetas
las tengo de alambre
cuando pega el sol todo arde
el flexible alambre aguanta el calor.

Miro las rosas
convertidas en aire
polvo de estrellas sobre la tierra
de aquel recuerdo de rojo terciopelo.

Miro los cristales
con sus visillos automáticos
naturales como ellos mismos
con paciencia ahí pegados.

Miro las cortinas
hechas con tela de saco
las toco, cae el polvo 
tanto tiempo ahí acumulado.

De los recuerdos ya ni hablo
en misterio lo dejamos
hasta que los pájaros sean pájaros
y las rosas con su perfume aromático.

Toni Oliver

¿Dónde está ese azul cielo?

¿Dónde está ese azul cielo?

¿Dónde está ese azul cielo?
Que teníamos antaño
ahora contaminado
lleno de rayas en blanco
pintadas con algún veneno
para acabar con el humano
ya, tiempo ha, deshumanizado
convertido en un número
un sucio trapo
sin más valor 
que el que nos dan los gusanos
al hincarnos sus colmillos
en nuestro cuerpo blando
ahora, también contaminados.

Toni Oliver




Encontré mi unicornio azul

Encontré mi unicornio azul

Encontré mi unicornio azul
en el paquete de azulete
justo en la cesta de al lado del retrete
donde con la ropa sucia se juega al enceste
acabando con su vida la ropa limpia en éste.

Y ya tan contento
con mi unicornio en mano
cabalgando por los inmensos universos
en que sólo con la imaginación no alcanzo
con mi unicornio cabalgo.

A veces se para, me mira con descaro
sabe que a los ojos le voy mirando
palabra no va articulando
me lo dice a lametazos
quiere un buen prado.

No le gusta tanto misterio 
le han hablado de los agujeros negros
lo encuentra chistoso
no se atreven a entrar dentro
debe ser como los pozos.

Hoy está contento
se funde con el color del cielo
de un cometa ha pisado su excremento
cosquillas en sus cascos le está haciendo
me pide que le lleve al herrero.

En la Osa Mayor nos paramos
hay un herrero llamado fuego
le mira sus zapatos
en ellos ve un agujero
no, no era el de los clavos.

Seguimos cabalgando
antes que la lluvia haga efecto
se le quede el azulete en el recuerdo
como a las camisas de color pardo
ahora sería un unicornio blanco.

Toni Oliver

sábado, 18 de febrero de 2023

Querido dinero

Querido dinero

Querido dinero
que poco me quieres
asomas tu cara
para que me caigan las babas
me abandonas en la cuneta
mientras desapareces
no dejando ni las migajas.
¿Acaso te hice yo alguna putada?
Para que me maltrates sin compasión
cual malvado asesino
encerrándome en la cárcel
con condena de miseria
barreras de acero
de fusión de impaciencia
ventanas de nubes falsas
grandes tormentas de palabras
de esas tan baratas
que se disuelven nada más escucharlas
haciendo mella en la pulpa de la conciencia... 

Toni Oliver

Eclipse solar

Eclipse solar

Se oscureció la tierra
a pleno medio día
donde reinaba la fantasía.

De azules a oscuras las aguas
nadaban las sirenas
sin guía entre las tinieblas.

Chirriaban las chafarderías
sobre castigos a mansalva
bailando los brujos sobre las hogueras.

Rompieron los cielos entre estrellas
flamantes reflejos de encendidas llamas
nacían las galaxias lejanas.

Perlas en los ojos haciéndoles chiribitas
formando bodegones de naturaleza muerta
resaltando entre colores su belleza.

A las centrífugas espirales cayéronse las alas
agujero infernal negro de azules llamas
mareante ante la simple mirada.

Surgieron de nuevo las alas
tejidas de finas telarañas
absorbidas por las hadas.

Boreales auroras
entre las mentes perturbadas
entre sus quimeras volaban.

Divagantes entre la locura
devoradoras de calma
verdes luces al alba.

Rompiose el eclipse en pedazos de luna
la Tierra cada vez más rara
grandes cambios sobre su faz.

Se lleno de gente que abraza
tiernos besos en la cara
a los ojos las miradas.

Las mentiras desterradas
las fronteras aniquiladas
aire fresco se respiraba.

Toni Oliver

viernes, 17 de febrero de 2023

Se escuchaban las bombas

Se escuchaban las bombas

Se escuchaban las bombas, su silbido, tras el paso del ruido de los motores de los aviones, las explosiones indiscriminadas, haciendo tambalear los edificios, de las paredes saltaban los cascotes. Mi habitación, oscura, sin ventanas, a mi corta edad apenas podía ver la luz del sol, del día, afuera, según me contaban, sólo se escuchaban tiros, bombas, la metralla de éstas, las cremalleras de los tanques aplastando todo lo que a su paso se encontraba.

Ahora sí, una de las bombas tiró medio muro de mi habitación, abriendo una gran ventana hacia el infinito, volaban los pájaros, lucía el sol, alguna que otra nube paseaba por el cielo.

Mi caballo de madera levanto la cabeza mirando, como diciéndome, vamos a salir a galopar ahí afuera. No es bueno estar encerrado con tanta oscuridad. Ahora ya conocemos la luz, vámonos.

Bajamos, mi caballo y yo, las escaleras del semiderruido edificio, salimos a la calle, me monté en sus lomos, empezamos a cabalgar por las calles hasta abandonar la ciudad, ahí, todo era diferente, había árboles, tierra vestida de un hermoso verde, flores de todos los colores, mientras, a lo lejos, se seguían, ya difuminados, escuchando el sonido de los aviones, el estallido de las bombas, pero en el campo estaba todo tranquilo, mi caballo de madera pastando la verde hierba, mientras recogía flores, observándolas con detenimiento, no las conocía, Me senté a la sombra de un árbol mientras mi caballo de madera pastaba todo tranquilo y relajado.

No quería volver a la ciudad, ahí ya no me quedaba nada, las bombas lo habían derruido todo, mis padres, ya en estado cadavérico estaban entre los escombros... Cómo odiaba esta guerra, de la que nada conocía, sólo sus devastadores efectos, mi inocencia de niño no me daba para entender nada más, pero en el campo me sentía feliz. Mi caballo de madera me calentaba las noches de frío, mientras me relamía al alba, quería más aventuras, entre ambos nos las dábamos, de la vida no esperábamos nada, pero había que vivir lo que nos tocaba...

Toni Oliver

Suavemente

Suavemente

Suavemente fui deslizando la cremallera de tu vestido, empezaba a vislumbrarse esas piel blanca de la espalda, tu perfume entrando por mis fosas nasales como agua de mayo, mis labios, apoderándose da cada centímetro a bese de cálidos y delicados besos. Poco a poco logré acabar con la cremallera, sin prisas, que par eso no son buenas.

Acariciando la piel, apartando suavemente el vestido para que cayera poco a poco al suelos, casí me temblaban las manos ante un espectáculo tan bello. Cada vez con el corazón más acelerado, el tuyo también, lo escucho como si fuera un bulldozer a todo gas, mi libido se iba desbocando como los caballos salvajes en plena naturaleza , suelto tu sostén, lo aparto de tu piel, con cuidado, acariciando tus glándulas mamarias. Escucho como se acelera tu corazón, ala par que el mío que ya se desborda de su carcasa.

Agarro la cremallera de mi mono de trabajo, intento que se abra, no corre, ni para arriba ni para abajo, está atrancada, quiero romper el mono, no hay forma, ni de abrir la cremallera, romperla, aunque fuera para un apaño, la libido en todo su apogeo, la desesperación en todo el suyo, ambos cabreados, tu rompes a carcajadas superando el enfado al ver la escena que acabo de montar, mi cara roja de desesperación e impotencia. Ya, tapándome la cara, me siento en el suelo del ascensor, mientras tu te vas vistiendo antes de que alguien nos pille ahí dentro, a ti desnuda, a mi enfurecido conmigo mismo. Por una vez que me sale un plan, aunque sea en plan furtivo en un ascensor, viene el Sr. Murphi, a joder la marrana. Para colmo le tengo que dar la razón. Si algo puede salir mal, sale.
Otro día, si lo hay, espero que Murphi se aleje de mi sombra...

Toni Oliver

¡Vaya burrería llevas hoy!

¡Vaya burrería que llevas hoy!

Me imaginé pastando como los burros por los prados verdes, revolcándome sobre la hierba para aprovecharme del frescor y olor que suelta ésta cuando se aplasta o corta.

Me imaginé jugando con mis compañeros de burradas a cualquier bestialidad que se nos ocurra, en plan salvaje, animal, como se hacía antaño, esos días en que llegabas lleno de barro, ropa rota, etc. Sabías que un proyectil, también salvaje, llamado zapatilla iba a aparecer tras algunas  amenazas de tu madre, o alguna señora que venía a coser que le dieron el biberón de leche agria, por que leche normal no era, la mala ostia y amargura que llevaba a veces quedaba marcada en el trasero, bueno, si te pillaba más cerca en todo el rostro, marca, que porque no decirlo, se quedaba ahí bastante tiempo, pero la que más dolía era esa que quedaba grabada a fuego, muy adentro, no sé si alma, corazón o lo que se le quiera llamar, sólo con verla, aunque pasaran los años te volvía a doler.

Me imaginé, cuando venía el que decía que era nuestro dueño, empezar a correr hasta reventarlo y cuando ya estuviese por los suelos con falta de aire ir a verlo para reírnos un rato, con esa rara risa y algún rebuzno, para cuando volviera a intentar levantarse empezar a correr de nuevo, saltar la valla de la finca, mirar del otro lado con la sonrisa sádica, cuando él también la salte, morderle los brazos para agarrarlo, sin lastimarlo, llevarlo de paseo, no por donde él quiere, sino por donde nos de la gana... ¡Joder, cuantas burradas! Es lo que hacemos los burros.

Toni Oliver

La vida te da sorpresas

La vida te da sorpresas

La vida te da sorpresas
tres personas desconocidas
tres mundos diferentes
nada en común, sólo estar enfrente
cara a cara, mirando a los ojos cuando se habla 
de la nada una tertulia
profundizando en nuestras mentes
generándose tal confianza
rompiendo las corazas
prejuicios y adyacentes.

Corta se hizo la tertulia
en cuanto a tiempo me refiero
tras el fluir de los labios
el de nuestros adentros
las horas pasaron.
¡Qué corto se hizo el tiempo!
Un lapsus parecido
a lo que dura un relámpago
bello, muy bello
fugaz, pero intenso
más pide el corazón
a esperar otro encuentro.
A la vida, gracias.

Toni Oliver

jueves, 16 de febrero de 2023

Vi pasar tu sombra

Vi pasar tu sombra

Vi pasar tu sombra
entre futuros y pasados
sólo la vi a ella
tú no estabas a su lado
vi como el sol la alimentaba
a ti no te hacía nada
ni tan siquiera tu piel ardía
sólo a la sombra calentaba.
Dejé pasar la sombra
por si te divisaba
pero no, no aparecías
que sólo en mi mente estabas
llegué a pensar en mi desamparo
pero la sombra ante mi paseaba
el sol la acariciaba
de mi se burlaba
o, quizás, tal vez
solamente soñaba.

Toni Oliver

El sermón

El sermón

Va subiendo el padre poco a poco, despacio, sin prisas, hacia la tarima, para el sermón semanal de esta misa de domingo. Al llegar arriba:

Estimados hermanos, hermanas, feligreses, quiero agradecerles que hayan dejado de poner monedas en la bandeja, hacían mucho ruido, los billetes son más silenciosos y me agradan más. ¡Perdón Señor, en que estaría pensando! Le agradan más al Señor y así se puede mantener la Parroquia con los vicios de los que la llevamos. ¡Perdón Señor de nuevo! No sé en que estaría pensando, para mantener los gastos que conlleva, quería decir.

Unos segundos de silencio, mientras mira hacia abajo, arriba y a los lados.

También quiero agradecerles el que sean tan buenos feligreses y vengan los domingos a misa, otros vienen todos los días, con su respectivo aporte, en billetes, como es normal. También agradeceros el que os confeséis para que se os perdonen los pecados, eso es muy bueno para el alma. Pero también...

Otros segundos de silencio, pensativo.

Ha llegado a mis oídos, que una vez confesados, al cruzar la puerta de la iglesia volvéis a pecar.
Por ejemplo, Pepe y su señora María, de la tienda de la esquina, me han dicho que tiene trucada la balanza y pesa de menos, por lo que os roba unos gramos en cada compra. Pepe, María, no seamos así, eso a Dios no le gusta, si le gustan tus aportaciones a la iglesia, pero Dios dice “no robarás”.

La señora Hermenegilda critica a una pareja de homosexuales, va diciendo mil maldades de ellos. Sr. Hermenegilda, no sea así, Dios dice “amaros los unos a los otros”, no dice que tenga que ser hombre a mujer exclusivamente, mientras dos personas se amen Él está contento.

Casimiro, el de la inmobiliaria dicen que se dedica a estafar a los que le quieren comprar los pisos, casas, o fincas, diciendo que vale más de lo que le piden los propietarios y así quedarse, aparte de la comisión, con la diferencia. Por cierto Juan, dicen que pones muy poco en la bandeja de la iglesia.

A Juan el de la tienda, que después de confesarse sube los precios de todos sus productos. No seas usurero Juan, eso está mal, De acuerdo que a mi no me cobras, pero tampoco hay que engañar a la gente de esa forma.

Bueno, por hoy ya hay bastante. Un momento, se me olvidaba. También llega a mis oídos que a algunos niños los llamáis hijos del cura. Recordad, todos me llamáis Padre.

¡Alabado sea el Señor!

Después de la misa os confieso a todos.

Toni Oliver

miércoles, 15 de febrero de 2023

Sin enterarnos

Sin enterarnos

Sin enterarnos
nos encontramos abrazados
como dos serpientes enrollados
mirándonos a los ojos
formando nuestros mudos diálogos
silentes, la respiración acompañando
la sinfónica orquesta que en nos estaba tocando
los brazos seguían abrazados
nuestra piel a nuestros cuerpos se ha pegado
como si se hubiesen fusionados
dos cabezas, dos cuerpos
cuatro brazos
piernas cuatro
al juntarse con los besos
todo en uno se ha juntado.

Toni Oliver

Inventaron el tiempo

Inventaron el tiempo

Inventaron el tiempo
para controlar a los humanos
mientras vemos pasar el nuestro
como en el espejo
viendo de las estrellas el ocaso.

Grandes estrellas en muchos campos
las que en nuestra juventud disfrutamos
música, cine, teatro u otro
ahora, cada día en los periódicos
vemos como nos van dejando.

Días unos, días otros
sentimos como nos empequeñecemos 
en cada ella de nos un trozo
miramos nuestro deterioro
aún así nos alegramos.

Nos alegramos de que seguimos vivos
aunque no sabemos hasta cuando
pensamos, “somos privilegiados”
al mirar de los otros los años
viendo como los vamos superando.

Nos enteramos, paso a paso
de que simplemente estamos de paso
antes, de jóvenes, nos comíamos el mundo
ahora, poco a poco nos va devorando
aún así, repito, privilegiados.

Que antes con el ímpetu avanzábamos
ahora con la sabiduría de los años
no tan rápido, más lentos nuestros pasos
aprendimos a disfrutarlos
viendo que de la vida nos alejamos.

Sin miedo, sí, ya sin miedo
llevamos demasiados balazos
como para temer  un cañonazo
lo que tenemos que hacer está hecho
lo que nos queda, todo a su tiempo y paso.

Toni Oliver

Van subiendo

Van subiendo

Van subiendo los inmensos dragones por los edificios de tu cerebro, con sus garras, destrozando las estructuras con inmensas grietas en las neuronas y sus conexiones, van avanzando lentamente, sin prisa, sin pausa. Cada vez que cierras los ojos notas como sus uñas afiladas van diseccionando cada vez en trozos más inconexos tus estructuras mentales. No entiendes nada, cada vez menos, sólo que te revienta la cabeza a base de dolor, los calmantes no son eficaces, un infierno de dolores concentrados en uno solo cada día son más fuertes. Pides ayuda, no te entienden, dicen que es producto de tu imaginación, coas inventadas para llamar la atención, desesperas ante la impotencia que sientes cuando explicas lo que te pasa, si insistes, te etiquetan “está loco”...

Toni Oliver

Me dice la gente

Me dice la gente

Me dice la gente
cuando ve que vivo solo
“cuanta soledad, no quieres vivir con alguien”
la miro y contesto
mucha gente vive acompañada
pero se siente completamente sola
vive con gente que no le comprende
con la que no puede hablar
con la que le reprochan hasta el respirar
ahí, sí que hay soledad.

Yo vivo solo
en buena compañía
conmigo mismo, mi sombra
me hablo, me discuto
hacemos las paces
si hace falta volvemos al principio
las veces que haga falta.

Ante el espejo, me miro
fuerte mente me abrazo
a veces, como antes
me peleo, discuto, me alabo.

También tengo amigos
de sexos variados
los que también te dan un fuerte abrazo
con su respectivo apretón de manos
incluso besos, 
aunque esté mal mirado.

No, no me siento sólo
la soledad en mi no tiene cabida
la despedí cuando vivía en “compañía”
como cajero automático.

Toni Oliver

martes, 14 de febrero de 2023

Me robaron la luna

Me robaron la luna

Me robaron la luna, le taparon el rostro con un saco, la metieron en un camión blindado para que el brillo no fuera derramando por las rendijas de sus puertas gastadas por el uso malvado. Se la llevaron lejos, nadie la ha localizado, las estrellas su brillo han apagado, así si algo se pierde de la luna, su brillo, pronto podrá ser localizado.

Ahora, la noche, cada vez más oscura, aliada con el sol para que al alba siga acostado, sin levantar las pestañas, hasta que la luna se haya hallado.

Entre la silente oscuridad, se escuchan gritos lejanos, con un tono ahogado, difuminado por su viaje  por el aire. Cada vez más frío, el reino de las tinieblas la Tierra está gobernando, las eléctricas han dinamitado. 

Ejércitos de oscuros soldados, con  su taconeo a su paso, sembrando el miedo en esas roturas del silencio nocturno, cuando de lejos se escuchas esos pasos acompasados, se eriza el vello por el pánico.

Respiración silente, no sea que la escuchen y en la puerta se paren esos mandados arrasando con todo lo que hallen a su paso sin miramientos ni respeto para las cosas ni los humanos. 

Los pasos pasan de largo, se mantiene, todavía, un poco la respiración hasta reventar respirando a pleno pulmón.

Toda la población pensando y diciendo, la luna tenemos que encontrar, pero nadie da un paso, no se atreven, tienen miedo, pánico. Necesitan alguien que les levante el ánimo, de paso que rompa las filas de esos soldados guardianes del reino de las tinieblas. Nadie es capaz de afrontarlo.

Mientras, la luna llorando con desespero, encerrada en ese camión blindado, en su cabeza un saco, pensando en la autodestrucción, también en que su presencia es necesaria, alimento de poetas, gobernadora de las mareas, animadora de enamorados, muchas cosas más que enumero, pero por su cabeza van pasando.

El sol, ya cabreado, rompe la alianza con las estrellas, no soporta estar sin la luna, aunque su condena sea estar separados, pero de vez en cuando, sí se ven aunque sea en la lejanía, mientras una se levanta y el se acuesta, o al alba mientras la luna tras las montañas desaparece, breves momentos de dos enamorados a sabiendas que juntos jamás podrán estar, pero sí, verse de vez en cuando.

Sale con toda su fuerza, achicharrando todo lo que pilla a su paso, da igual si es acero o piedra, tiene que acabar con el reino de las tinieblas hasta que la luna aparezca.

Ya, no sé con cuantos grados, de mantequilla se vuelve el camión celda, blindado, dejando que se escape la luna hacia el cielo... Sonríe el sol, un ojo le guiña la luna, ambos, un beso al aire se están enviando...

Toni Oliver

Han llamado a la policía

Han llamado a la policía

Han llamado a la policía
un viejo barbudo, pero rizado
canosos la barba y el pelo
con pañales vestido
medio bar ha consumido
y nada ha pagado.

Cabreado el camarero
al no poder cobrar nada de lo bebido
ya veía en él algo raro
aparte de pañales no salió volando
con esas alas de feria que se había enganchado
curiosamente, lleva un arco
un carcaj con telarañas vacío.

De todo en la barra estaba murmurando
ni una palabra se le ha entendido
dibujaba en un papel corazóncitos
con los dedos de la mano
que con la saliva iba mojando
tinta invisible lo ha llamado
el camarero la paciencia ha terminado.

La policía ha llegado
documentación no le han encontrado
dice llamarse Cupido
ahora sí en las fichas lo han encontrado
como cada año, el 14 de febrero
en la comisaría va acabando
con su manía de ir flechando
a todo bicho que vaya pasando.

No ve mucho
la puntería le va fallando
pasaba María la flechó con un palomo
el lío que formó hace miles de años
desde entonces ese día de febrero
con el vino de la taberna va acabando
si no queda, con que tenga alcohol
poco le importa el nombre que le vayan dando.

En el calabozo ha quedado
el juez se lo queda mirando...
¡Tú otra vez Cupido!
Con la cabeza va asentando...

Toni Oliver

Quise brindar contigo

Quise brindar contigo

Quise brindar contigo
estabas tan lejos
que ni tan siquiera te había conocido.

De ti quise formar la imagen
en mi cerebro ya vacío
no aparecías ni en el recuerdo.

Respiré hondo ante el espejo
con esfuerzo abrí los ojos
miré mis ya no vacías manos.

Una copa en cada mano
una para mi yo
la otra para el otro yo.

Sí, ambos somos uno
ambos somos dos
y quien sabe si aparece otro.

En cada copa aire mágico
no, no llevan alcohol
pero sí la magia de nos.

Brindé por cada uno
todos brindamos
todos somos uno.

Brindamos por nuestro amor
después de mucho tiempo separados
por disputas inconsistentes, enfados.

Mas, pasaron los años
nuestras arrugas se han clonado
mirando el absurdo de antaño.

Ahora, caminamos juntos
vigilándonos de reojo
no con descaro, con cariño.

Las piernas van flaqueando
de ahí que vayamos vigilando
que ya no somos niños
dentro los llevamos aflorando.

Toni Oliver

Esos mofletes

Esos mofletes

Esos mofletes
sello instantáneo
mirada pícara
a veces se ponen colorados.

Dos rayas, dos trazos
en el centro
círculos mofletanos
muentras uno va imaginando.

Ponerse un pañuelo pirata
secuestrar un barco
con sus velas cangrejas
viajar por los mares olvidados.

Entre ola y ola
te acuerdas del loro
ya subido a tu hombro
chillando con desparpajo.

Quizás en un payaso
poniendo mil caras, pintado
por dentro mil diablos
por fuera varcajadas a mansalva.

Vuelves a tu barco
ese que has secuestrado
Tierra a lo lejos
paraíso inexplorado.

Las velas arriando
la tripulación a ritmo desbocado
llenos de ilusión
como el niño que lo está pensando.

Toni Oliver