Gracias
Nací en un líquido amniótico
con calma y paz aparente
tiempos de hambre, posguerra y sangre
filtrando el miedo en el ambiente
también el coraje
de seguir adelante fuera como fuere.
Nacer no quería
sentía que la pena no valía
me retrasaba, me retrasaba
hacia la luz no andaba
el camino no era convincente
todavía silbaban algunas balas.
Tiempo de resiliencia
otro camino no quedaba
al que abría la boca se le callaba
no pasaba nada
si eras de los que ganaron la batalla
los que la perdieron eran sólo carnaza.
Y yo, ese cosa que había nacido
con inocencia, con calma
me endurecieron la carne
entre la fragua, el yunque y la maza
a mazazos dándome forma
no la que yo deseaba
la que los tiempos marcaban.
Se repetían los tiempos
el de la fragua, yunque y maza
después agua helada
la estación del año igual daba
la lección era la misma
si alguna vez balaba.
Intenté saltar la valla
en el redil nada me encajaba
la historia se repetía si me pillaban
el estribillo de nuevo sonaba.
Se repetían los tiempos
el de la fragua, yunque y maza
después agua helada
la estación del año igual daba
la lección era la misma
si alguna vez balaba.
Una y otra vez
parecía que hasta me gustaba
cada vez que pasaba por la forja
algo nuevo en mi quedaba
en esa memoria que nunca callaba
buscando que algo en mi encajara.
Golpe a golpe
la maza gobernaba
poco a poco entendía
esa gran mentira en que vivía
si bien, aún, nada entendía
datos, lentos, pero llegaban.
No de joven
cuando todavía saltaba
no sólo con las piernas
sino cuando ya los pasos más cortos daba
mientras, mi mente no paraba
la información, como en un gran rompecabezas
una a una encajaban.
Algunas piezas se rebelaban
en nada se parecían
a las que ya estaban
eran nuevas, con sabor a viejas
rompiendo todos los esquemas
se fue rompiendo el estribillo...
Se repetían los tiempos
el de la fragua, yunque y maza
después agua helada
la estación del año igual daba
la lección era la misma
si alguna vez balaba.
Desapareciendo entre la niebla
la que aparece en la madrugada
en la que ni ves ni entiendes nada
hasta que el sol aparece
disolviendo la niebla
apareciendo alguna verdad
en que las dudas no te dejan aceptarla.
La asimilas cuando sueltas
todo lo que a mazazos te inculcaron
la gran mentira de la vida
donde aprendí con ellos
ahora con el paso del tiempo
la fuerza que me daba
para el gran cambio.
Observas todo
sueltas sus efectos
nada ya te afecta
sólo el amor en ti cala
tu vida es la atención que a algo le pones
la presencia que le prestas
ese sentir con tu alma
dejando que el corazón reine
soltando todo lo que no te engrandezca.
Descargando la pesada mochila
donde siempre has ido cargando
todo lo bueno, lo malo
todo un gran pesado pasado
haciendo que emerja tu gran isla
convirtiéndose en continente
el de tu mundo, tu sabiduría
la paz que en ti reina
ya no eres el que aparentabas
eres el que eres
sin importar nada más nada.
Toni Oliver
