sábado, 27 de junio de 2026

Enmudeció el búho

Enmudeció el búho

En medio de la oscura noche se escuchaba ulular el búho sobre alguna rama de algún árbol, el camino se andaba a ciegas, sólo con el tantear del palo que llevaba en la mano, caminando hacia ninguna parte. Enmudeció el búho al escuchar unos tambores lejanos, poco a poco se iban acercando, entre los árboles alguna pequeña lámpara se movía, no, no era una lámpara, era un ejército de luciérnagas iluminando el camino. Pequeños seres tocando los tambores, unas hadas translúcidas revoloteando todo... Una de ellas, no sé cual, pues eran muchas y iban juntas me rozó con su vestido, mi cuerpo se estremeció, se sacudió como si estuviera electrocutándose, mas la sensación era agradable, no entendía nada, a mi edad, con muchas décadas encima, me había vuelto un niño, encogí, me uní al grupo de tambores, tenía el tambor colgado, las baquetas en la mano, tocaba al ritmo de ellos, mi mente pensando, pero si no tengo ni idea de tocar el tambor, no me hacía falta, es como si algo moviera mis manos con las baquetas y lo hiciera sonar. Tropecé, me di de bruces con el suelo de tierra, no me hice daño, pero abrí los ojos, las luciérnagas daban vueltas sobre mi cabeza hasta formar unos como unos brazos, me abrazaron, luego formaron como unos labios, se iban alejando mandándome un enorme beso, desapareciendo entre los árboles como si nada hubiera sucedido, pero no, no era así, había quedado un enorme vacío en mi mente, una pregunta que nadie me contestaba, ha sido eso verdad o simplemente un sueño estando despierto, algunos lo llamarían una alucinación, otros que estaba enfermo de la cabeza, que me había vuelto loco...

Toni Oliver