Cosas del absurdo
Estaba pensando sobre el eclipse solar que va a haber estos días, me fui a la playa para colocar las cámaras, con sus trípodes pertinentes, encuentro un chiringuito donde se almacenaban las mesas, las hamacas, las sillas, etc. Lo curioso es que tenía que hacer malabarismos entre todos los trastos, me olvidé de que estaba preparando todo esto para el eclipse, pero ahora resultaba que lo estaba preparando para captar la lava del volcán que iba a entrar en erupción, sabía que todo se iba a derretir con la temperatura, pero me la jugaba para captar esas imágenes. Me fui para casa, ya tranquilito esperando los sucesos, viene mi ex, entra con 5 o seis perros, los deja en casa, empiezan a orinar por todos los sitios, no una vez, sino constantemente, personalmente no soporto la orina de los perros en casa, por mucho que los quiera, la parte curiosa es que uno de los perros era diferente, por lo menos su forma de andar, estaba literalmente chafado contra el suelo, pero con las paras se arrastraba por el suelo, la primera impresión era como un perro hecho una “mopa”, por la forma que se arrastraba, le faltaba el palo, pero no le hacía falta, se movía solo. Ya harto de tanto desastre empecé a limpiar con la fregona todo este desaguisado, pero no daba a basto con tantos orines, estaban empeñados en marcar el territorio, limpiaba y volvían a orinarse, una auténtica pesadilla. Decidí irme a dormir, demasiadas cosas en una noche sin fin.
















