jueves, 5 de marzo de 2026

Más allá de las bambalinas

Más allá de las bambalinas

Curioso mundo, estamos sentados en el patio de butacas, se abre el telón, vemos una fantástica obra de teatro, da igual si de humor, trágica o de cualquier otro género, llega un momento en que nos sentimos el actor principal, lo sentimos desde dentro, también el secundario, el autor, el director, el apuntador, el que mueve los muebles tras la cortina para formar otra escena, el que cierra y abre las cortinas, el maquillador, somos todo, desde la mesa, las propias cortinas, el espejo del camerino, el propio camerino, somo todo, hasta que atravesamos las bambalinas, nos quitamos el traje, el maquillaje, las mil capas, las corazas, nos sacamos todas las capas que nos envuelven, a veces es difícil saber cual de ellas somos, hasta llegar a la conclusión de que ninguna de ella somos nosotros mismos, sólo son simples disfraces que forman los distintos personajes de cada obra, pero al llegar a la última capa, esa que forma el pesado cuerpo, llegamos a un mundo de luz, la que somos, no hay nada externo que nos identifique, todos somos iguales, excepto por la frecuencia con que vibramos
esa que es personal e intransferible, no se puede mostrar sobre el escenario, sólo somos esa luz interior que hemos ido cubriendo de capas y más capas, pero llegado el momento en que ninguna nos queda, sólo queda nuestra esencia, ese yo que no hemos sido capaces de mostrar con cualquier disfraz. A veces, a través de nuestras capas, algo se ha filtrado, pero nunca como para conocer nuestro auténtico ser, ese que realmente somos, el que se va al éter al desaparecer nuestro envoltorio de carne, ese que normalmente es el que vemos. En este espacio de luz, dejamos todos los escenarios, dejamos el simulador para volver a ser nuestro propio yo...

Toni Oliver



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