miércoles, 20 de mayo de 2026

Me perdí

Me perdí

Me perdí entre el verdor de tus pupilas, 
sintiéndome entre el follaje verde del prado, 
moviéndome al son de la suave brisa, 
meciéndome como un niño. 

Mecedora imposible
infinita en los tiempos
el vaivén de los párpados
el sol jugando al escondite.

En algún lugar el corazón palpita
sintiéndose el eco en esas pupilas
verdes, hipnóticas
palpitando al son de su música.

Afuera, al otro lado del espejo
un mundo totalmente inverso
no, no es el país de las maravillas
es la realidad de mi mundo complejo.

Decía la canción
“no soy de aquí, no soy de allá”
soy de todos lados y de ninguno
soy el suelo que voy pisando con mis pasos.

Esos que dejo atrás, ya en el olvido
en esos ojos verdes silentes
que me acompañan en un presente
curiosamente ya pasado.

Me perdí
siempre caminando
aunque no sepa mi rumbo
a algún lugar llegaré andando.

Disfrutaré del camino
como un niño chico
jugando con todo
con lo que es y lo que imagino.

Toni Oliver



En mi viajar

En mi viajar

En mi viajar
entre el mundo incierto
el onírico y el irreal
la no realidad y el deseo
el inmenso y soleado desierto
el sol dando de pleno
en mi ya quemado cerebro.

Divisé a lo lejos
un resplandor dorado
que desde la lejanía me estaba cegando
algo muy extraño
la curiosidad me estaba ganando
así que me fui acercando
con tiento, por si acaso.

Era todo un pueblo
la gente no necesitaba alimento
ni beber, nadie estaba sediento
un hermoso oasis refigreraba el calor
con sus palmeras moviéndose con el viento
el agua, fresca, como si saliera de dentro el hielo
los animales en ella bebiendo.

Los humanos, esos extraños
no conocían el hambre ni la sed
comprobaron que no era necesario ingerir alimento
ni agua, esa entraba con el aire cuando respiraban
las paredes de oro
sin más valor que una piedra cualquiera
no había avaricia, ni afán de poder.

Simples humanos en un paraíso
donde reinaba el más absoluto respeto
por todos y para todos
también para todo
para los animales, las plantas
por un momento dudé si era un sueño
o, quizás, un simple espejismo bajo el sol del desierto.

Llegó la noche
las estrellas brillaban como de costumbre
la luna, saliendo a medianoche
brillando sobre el agua helada
de ese oasis de ensueño
sólo la brisa moviendo sus ramas
con la brisa, rompiendo el absoluto silencio.

Toni Oliver