Tras la pesadilla nocturna
Tras la pesadilla nocturna
en las primeras luces del alba
pensé que había caído al vacío
todavía con el miedo calado en mi pecho
conseguí abrir los ojos, los oídos
el sol saliendo por el horizonte
el trino de los pájaros
el sonido de las hojas
movidas por la ligera brisa.
Sentí como el vacío estaba lleno
habiéndome pasado la vida con los ojos abiertos
pero ciegos por la algarabía reinante
del circo, del teatro, de los mentideros
ahora, con los años ya gastados
encuentro ese vacío
lleno de silencio
sólo los trinos, las hojas movidas por la brisa
el sol calentando poco a poco
después de la espesa niebla de mi vida.
El abismo donde residía el vacío
ese miedo que al nacer te inculcan
como ley y religión, costumbres
adoptadas de los tiempos de los tiempos
para que seamos unas buenas ovejas
un ganado obediente no pensante
siguiendo los caminos marcados
a mordiscos, a palos, a fuego
exaltando la ignorancia
para que repliques los cuentos
sin olvidarte de los verbos ni los acentos.
En ese abismo
los muertos en vida
sin más aspiración que la muerte
para llegar al paraíso
y así disfrutar de lo prometido
pagando en vida las promesas
que más allá de esta Tierra
allá por los cielos, dicen
mientras los que cobran sí viven esta vida
sin pensar en la muerte.
Toni Oliver
