Tus huellas
A cada paso en esta vida
vas dejando tus huellas
no las físicas que se ven con los ojos
sino las que en el corazón calan
unas veces grabadas a fuego
que uno mismo no se entera
mas ahí se asientan cuando te marchas.
Toda la vida en una lucha
intentando romper los caminos que te marcan
esos en nada en uno encajan
te martillean como el martillo del herrero
hasta que poco a poco te van dando forma
haciéndote pensar que es la forma por ti deseada
nada más lejos de la realidad
es una forma a golpes inculcada
asentada en tu mente por unos pasos
hasta que ya te cansas
comprendiendo que esa forma era una trampa
para hacerte creer que es lo que buscabas.
Intentas salir de esa trampa
al darte cuenta que a eso no venías
que eres Dios, hastya ahora convertido en esclavo
de nuevo te rebelas, con los ojos cansados
las piernas que crujen como cristales rompiéndose
la mente más lenta tras tantos desengaños
lo aceptas, ahora vas a tu paso
sin importar lo que vayan diciendo ni lo que vayan pensando.
No hay vuelta atrás
es tiempo de remediarlo
a tu ritmo, sin prisa, sin pausa
que la vida te han robado
o no, quizás sea lo que tenías que aprender
para entender lo que no te explicaron
y mejor entiendas, ahora más despacio
con la experiencia de los mazazos que te marcaron
que la vida no es lo que te enseñaron
la vida es vivirla, aprendizaje cosntante
no viviendo en el pasado
tampoco en el futuro
sino el aquí y ahora
mientras das cada paso
aprendiendo de los pequeños detalles
que en el camino vas encontrando.
No, no era eso de correr sin sentido
sin ver el camino ni lo que lo envuelve
ni tener que poner el GPS
para sólo mirar un pedazo de cristal adulterado
como esas ojeras que le ponen a los mulos, los caballos
para que miren de frente sin distracción
era una cosa tan simple
“VIVIR”, en mayúsculas
vivir y sentir tus propios pasos
no la algarabía de tu alrededor
para que no pienses en lo que te has convertido
ese gran esclavo y no ese Dios que eres y te da sentido.
¿No entiendes lo que te digo?
Si todo es Dios, tú eres Dios.
Si tienes una barra de pan
le quitas una rebanada
esa rebanada sigue siendo pan
el mismo de la que la has cortado
y no, nada está separado
ese espacio que dicen que está vacío
entre el pan y su rebanada
une al pan a través de la energía que todo es y somos
incluso el aire que respiramos.
Deja tu huella en los corazones
procura que sea buena
pues se recordará toda la vida
la de todos por los que has pasado.
Unos seguirán su camino
otros lo harán con tus pasos
pero todos te recordarán por lo que has dejado
aunque no te hayas enterado.
Toni Oliver