Desde la cima del abismo
Estaba parado al borde de un precipicio contemplando el paisaje, abajo del acantilado pasaba un río caudaloso, me lancé al vacío, volando, sin alas, contemplando la belleza del río, siguiendo su curso, un vuelo placentero, sin miedo, vi como se juntaban un afluente con él, seguí con mi vuelo sobre las aguas cristalinas, frescas, hasta que me desperté, tranquilo, con una gran calma, aún despierto, sentía el sonido del río, en mi imaginación, lo seguía viendo, era tan real como cuando sobré él estaba volando...
Toni Oliver

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