Tras otra vuelta al sol
Tras otra vuelta al sol
del siete se me cayó el cero
rodando cuesta abajo como un balón
aterrizando en el mar tras el último salto.
Un uno cayó del cielo
mejor dicho
no tengo ni idea de donde salió
sin decirme ni hola a me vera se colocó.
Un siete y un uno
caminado por el camino
sin asfalto
de esos de piedras y polvo.
En ellos a mi me veo
soy el siete, el uno me va acompañando
no sé si usarlo de bastón
o, simplemente, que conmigo vaya andando.
A lo lejos, las montañas con sus recovecos
la niebla les sirve de velo
dándole a ese camino un gran misterio
el de lo incierto.
Atrás, un camino caducado
en el que ya no quedan ni los pasos
quizás alguna huella en el olvido
desgastada por el viento.
A mis pies miro
veo mis zapatos
mi huella tapada por ellos
el suelo, el único que me va soportando.
Al lado, el uno
un chiquillo alocado
saltando como un cabrito
sin ver por donde está pasando.
De vez en cuando
me dice, me paro
estoy cansado
al rato vuelve a estar saltando.
Me mira, me dice, ¡No te cansas, abuelo!
Yo sólo miro y mido mis pasos
me cansé de dar saltos
ahora camino despacio.
Miro mi entorno
las virtudes, los defectos
con todos me hago un gran cuadro
que va desapareciendo a cada paso.
Sólo queda en mis recuerdos
sabiendo que a la vuelta habrá caducado
nada queda tras los pasos
sólo los corazones al que has amado.
Sigues caminando
con el uno de la mano
ese niño que habías olvidado
ahora, recorriendo el mundo mano a mano.
Toni Oliver
