lunes, 15 de junio de 2026

La estatuilla

La estatuilla

Estábamos, un grupo de amigos, en una especie de, una casa cueva explorando sus rincones, parecía como abandonada. La casa era toda blanca, como si fuera de mármol blanco. Todo tranquilo hasta que llegó un hombre vestido de blanco, la sensación que daba es que era el mal, Se enfureció, quería matarnos a todos. Había una estatua que era lo que él quería, que era una especie de gaviota blanca, de piedra, como si fuera mármol al igual que la casa. Empezamos a correr por el sitio, buscando la salida. Íbamos de un sitio a por otro de la casa, hasta incluso intentando esquivarlo. Llegamos, más bien llegué al interior de la casa, el suelo estaba inundado, el llevaba dos pistolas, también blancas. Sabíamos que nos mataría si si nos cogía. Llegaron  unas gaviotas, entraron, vieron la pieza Una de las gaviotas dijo que esa gaviota de piedra era el mal, salieron todas corriendo, una de ellas se la puso encima llevándose la la piedra. Al final salimos de ahí dentro, bueno, corriendo como podíamos, tenía problemas para volar, le quité la piedra para que pudiera hacerlo, nos paramos en una sala, aparentemente cerca de la salida, Entra una mujer, muy bien vestida, también de blanco, la sensación que tenía es que era el mismo hombre que representaba el mal, como el otro señor. Lo mismo podía ser la misma persona, y podía ser así, bueno, no sé exactamente que podía ser, en este momento intento atacarla con la gaviota. Se me frena todo sin tocar ningún sitio, por lo cual no llegué a darle. Vino una especie de niebla. La niebla llenó todo. Aquello fue como una especie de explosión, salimos corriendo, sin mirar atrás. Una vez que estábamos lejos, volví la vista atrás, las gaviotas seguían volando con la estatuilla blanca en forma de gaviota. En el lugar de la explosión, la casa abandonada llena de niebla, al disiparse... No quedaba nada, sólo un vacío y un pequeño bosque. Nos quedó la sensación de que habíamos tenido una horrible pesadilla, no quedaba nada que pudiera demostrar que ahí había sucedido algo, sólo el recuerdo que nos daba vueltas por la cabeza.

Toni Oliver