miércoles, 28 de agosto de 2024

¿Quién es la gata?

¿Quién es la gata?

¿Quién de las dos es la gata?
Con esa mirada felina de ambos
los mismos ojos enfrentados
con una sonrisa en la cara.

Gata de pelo negro
gata de porcelana
en amas la calma
rezumando en esa mirada.

En esa mirada un diálogo
silente entre el mismo silencio
pensativas hasta lo incierto
corre la brisa entre la nada.

Nada que galopa entre el vacío
silente como la mirada
nada y todo al unísono
combinados con la verdad incierta.

Sigue el silencio
sólo roto por los parpadeos
que lubrican los ojos
a veces hasta están resecos.

Ninguna maúlla
siguen silentes en este vacío
donde no repican las campanas
respetando el silencio.

Toni Oliver


martes, 27 de agosto de 2024

De desechos, dos amores

De desechos, dos amores

De desechos, dos amores
cuerpo de metal y plástico
labios de fibra pintada
con carmín enamorado.

Mentes pensantes, sin cerebro
como medusas transparentes
globos de agua 
dedos y agujas impacientes.

Miradas brillantes
como el cristal brilla como el diamante
sueño estelar infinito
en su vuelo, alas de cera.

Calienta el sol en un mundo inexistente 
en una tierra abandonada
por una civilización ausente
obra de arte de la avaricia.

Por ahí andan los reyes
corona con cuernos de langosta
colorada tras ir de copas
pegando tumbos en la alborada.

Buscaba una mariposa
una flor donde tomar un trago
flor de plástico envenenada
con un cartel que pone “agua bendita”.

Los payasos dando saltos
como bufones exaltados
más bien monos
de rama en rama.

Simulando una hoguera
con humo de gaseosa
troncos de cenizas huecas
todo junto, una gran sesera...

Toni Oliver



Naturaleza muerta

Naturaleza muerta

Naturaleza muerta
eso se dice, eso se ve, eso se toca
no dicen, no cuentan
que todo se transforma.

Muera la hoja
en un dulce vuelo planea
hacia la tierra
en ésta se vuelve tierra.

Tierra que da vida
tras su enorme belleza
verde era, de todos los colores torna
muere y vuelve a la vida de mil formas.

La llamamos muerta
en ese  pase a la trascendencia
donde todo vuelve a la tierra
para vivir otra nueva esencia.

Nuestra mente el cuerpo limita
todo basado en creencias
desde que nacemos nos las inculcan
programas de decadencia.

No sea cosa que vivamos la eternidad
entendamos la realidad
huyendo de ella
no haciendo caso a esas mentiras.

Si la mente se modela
no haciendo caso de esas farsas
romperemos las cadenas
que mentalmente nos atan.

Toni Oliver

Pintura de Joan Gibert



lunes, 26 de agosto de 2024

Tras las primeras luces, al alba

Tras las primeras luces, al alba

Tras las primeras luces, al alba
el sol desperezándose, como cada mañana
las olas del mar le acarician 
observando como sube sobre las montañas.

Recibiendo las olas, la playa
con su carita bien lavada
su linda arena bien peinada
mientras la brisa, con cariño, le despeina.

Y tú, ahí callada
recibiendo el sol en la cara
tu pelo vuela al son del viento
como, del cometa, su estela.

Esos ojos azules, que me enamoran
brillando esa mirada
ese sol que en ellos se refleja 
expandiendo su magia.

Te sumerges en el mar
como una sirena
dejando tu azul estela
hasta sumergirte entre las aguas.

Me dejas el sabor del agua salada
que sobre tu piel se posaba
mis labios la saborean 
en esos besos que se alejan...

Quizás de nuevo aparezcas
en algún confín de alguna galaxia
algún sol también renacerá
de esa mar salada, de nuevo, al alba.

Toni Oliver



domingo, 25 de agosto de 2024

Entre el silencio de la noche

Entre el silencio de la noche

Entre el silencio de la noche
las luciérnagas iluminando
ante mi un lienzo en blanco.

Invisibles pinceles
movidos movidos por mis ojos
al son de mi imaginación
dándole color a mis sueños.

Tú, entre ellos
las luciérnagas marcaban el ritmo
sin saber que ahí estabas, te estaba pintando.

En mi mente te tengo
con mis pinceles imaginarios
colores infinitos.

Hasta el pelo recogido
para poder seguir pintando
a la carta tu cuerpo...

Ya agotado
el sol por la ventana iba entrando
iluminando el lienzo.

Con los ojos entreabiertos 
seguí al sol, su rayo
el lienzo no estaba en blanco.

Tú, apareciste de cuerpo entero
yo, incrédulo, mirando
por la luz del sol cegado.

Me acerqué al cuadro
miré tus ojos, tus labios
un beso robado.

Nos abrazamos sin miedo
tú, yo, el cuadro
cada vez los cuerpos más prietos.

Nuestros corazones acelerados
nada entiendo, sigo abrazando
ya no sé si soy humano o simple lienzo...

Toni Oliver



Blanca como la luna

Blanca como la luna

Blanca como la luna
reluciendo su hermosura
en las noches de luna llena.

Tu sonrisa, escondida como la de la luna
por el polvo de estrellas
que más fuerte la iluminan.

Vestida de finos hilos de seda
transparente, blancas piezas
sensuales hasta donde alcanza la mirada.

Aparecen las nubes de algodón espuma
formando una, de ilusiones, cortina
ilusionando con las sombras.

Silentes son tus pasos entre la calma
los tacones silenciados por la bruma
sólo el corazón y su música.

Ese palpitar que se eleva como las notas
subiendo con el aire como la espuma
sonando en doquier en la oscuridad.

Blanco fluorescente, brilla 
moviéndote como si tu alma fuera
sin cuerpo, invisible figura. 

Bailan las pupilas
a su ritmo fantasmal
siguiendo locamente la figura.

Te esfumaste entre la nada
entre las nubes se ha escondido la luna
mis pupilas ya no ven nada.

Toni Oliver



sábado, 24 de agosto de 2024

Predicando en el desierto

Predicando en el desierto

Predicando en el desierto, sólo las lagartijas, los camellos, las arañas, las serpientes y demás bichos allí vivientes me estaba escuchando, predicando amor, no sólo con el humano sino con todo lo que nos envuelve.

A lo lejos, mientras predicaba, se escuchaban las bombas, el sonido de las espadas, el olor a sangre derramada, la mayoría de inocentes que se encontraban en el lugar equivocado sin saber el por qué del odio de quien esa muerte y miseria les mandan.

Se acercaron a mi pobre auditorio, representantes de todas las religiones, cada uno contándome las virtudes de la suya, uno tras otro hasta que el último terminar de contar las suyas.

En todas el “Dios” inmejorable, salvador, también castigador, el que busca separación entre  humanos, el odio a la otra religión, sin importar cual sea, en cada una si no eres de la suya irás al infierno, cada una con el suyo, en casi todas, dicen que “Dios” es amor, pero todas van sembrando el odio, la separación, la destrucción de los demás, etc.

Les respondo, a todos en conjunto: Si Dios fuese amor no permitiría la destrucción de los demás por el placer del hombre de matar a sus semejantes, ni el de matar a todo ser viviente en su nombre.

Como bien decís, Dios es amor, pero no es un ser para ser adorado, es para ser respetado, no le gusta la idolatría, le gusta que nos amemos los unos a los otros, que respetemos la vida de todo ser viviente, no que matemos por placer ni tan siquiera por necesidad de alimentarnos, esto último está bien, pero, matar por matar, sin necesidad no es de su agrado.

Y ahora, lo mejor, “Dios es y está en todas partes”, cada uno de nosotros somos Dios, todo lo que nos envuelve es Dios, entonces, porqué sembrar odio y misera al resto de seres vivientes...

Todos empezaron a despotricar, mandando insultos hacia mi persona, por separado ninguno se atrevió a atacarme personalmente, pero porque los demás los iban reteniendo, no sea cosa que entre sellos se pongan de acuerdo en algo, por separado.

Me pidieron agua, sus labios se habían quedado secos, les pasé mi botijo preciado, la que me acompaña en mis pasos, todos bebieron. Les dije, os habéis bebido al Dios, os estaba esperando para refrescaros.

Se dieron la vuelta, cada uno por su lado, al alejarse, se convirtieron en las bombas que estaban cayendo, allá donde alcanzaba la vista, fuego, humo negro, ya de noche, sólo se veían las llamas de la destrucción iluminando la oscuridad, para que de lejos se vea su odio, su ambición de Poder, su tacañería, avaricia, etc...

Los animales, que habían huido, se acercaron de nuevo, aplaudieron, también bebieron agua fresca del botijo, al alejarse, me miraron,, me mandaron un beso y un abrazo, con todo esto, cada uno a su regazo.

Toni Oliver



Me mandaste una foto

Me mandaste una foto

Me mandaste una foto
retrato del alma 
nada se veía, todo negro
se apagó el sol, pensé
pero no, simplemente no bien miraba.

Me centré en la imagen
poco a poco cerré los ojos
ahí estabas entre una imaginaria sábana
tu belleza resaltaba
entre esa seda que te envolvía.

Traslúcida 
así veía tu silueta
iluminada por el sol 
fuerte entraba por la ventana 
como si fuera por arte de la magia.

Tus movimientos
lentos, sensuales
danzarina sobre el escenario
tu cara colorada
la sonrisa en tu rostro.

Portazo, estruendo
silencio, 
se apagó la música 
la que te acompañaba
gemidos de placer...

En una foto imaginaria.

Toni Oliver



jueves, 22 de agosto de 2024

Todos somos emigrantes

Todos somos emigrantes

Todos somos emigrantes
en una Tierra prestada
unos pocos se la han apropiado
poniendo fronteras y rejas
donde antes de esto no había nada.

El Norte, con su orgullo altivo
su prepotencia en desbandada
saquearon todo lo que estuvo a su alcance
dejando a sus nativos sin nada
dejándoles la miseria defecada.

De engaño en engaño
mentiras y estafas
unos pocos se forran con la plata
otros su sangre dejan en el agua 
o en la arena bajo el sol.

Ya no queda empatía
nadie se fía de nadie
las mafias campan a sus anchas
no importa de quien venga la plata
siembran el miedo a la venganza.

Unos desesperados en la tierra sin ley
otros la ley acallan
ni el que llega se siente seguro
ni el que está respira la calma
el miedo prospera como la cizaña.

Unos pocos se forran
otros los ataúdes habitan
ya sin vida o en fosas comunitarias
donde todo a la tierra vuelve
unos sin vida, otros sin alma.

Toni Oliver

Pintura de Joan Gibert



Como arte de magia

Como arte de magia

Como arte de magia
entre luces de colores
la brisa acompaña 
Nermin y su cante
voz melódica y desgarrada
la música acompañante
se eleva, se eleva
llegando a la gente
que la baila desmadrada.

Su rostro, brillante 
la boca, su voz saliendo de su alma 
su corazón latente 
su humanidad galáctica
llegó en una NAVE
acompañándonos con su voz explosiva
como el viento, cambiante
sueño de nomos, duendes y hadas
bajo la luz de la luna, de noche
las estrellas la acompañan.

Entrará por los tímpanos, casi silente
aumentando su potencia para hacerte vibrar
vibrando hasta las fibras inexistentes
que no habías podido ni imaginar 
imagina un mundo viviente
con una fuerte vida
corazones palpitantes
amor siempre presente
repartido al azar
sentidos por todos los presentes.

Aumentando las frecuencias
para que entre todo el mundo se irradien
que los abrazos hagan su presencia
que hasta el corazón lleguen
que en un gran virus se conviertan
que a todo el mundo contagie.
Llamémosle “AMOR”, sin más.

Toni Oliver



Solitaria estaba la calle

Solitaria estaba la calle

Solitaria estaba la calle, algunas farolas con luz tenue la alumbraban, el suelo mojado por la suave lluvia, en el centro una canaleta que recogía la lluvia y los orines de los perros hacia un destino incierto. 
Se escuchaba el retronar de los zapatos con suelas de cuero, refuerzos de acero en las puntas y los talones, chocando contra las piedras del suelo, resonaban con eco en las paredes, rompiendo el silencio de la noche.

Un borracho, sin rumbo, caminando de lado a lado, haciendo paradas obligatorias en cada farola, en cada una de ellas relataba parte de su historia, nada ni nadie le contestaba, las piedras, silentes, escuchaban, acostumbradas ellas, esto sucedía al cerrar los bares un poco más allá de la media noche.

Chocó al agarrarse en una de las farolas con una mujer joven , vestido desgarrado, lo que quedaba lleno de agua de la lluvia que estaba cayendo, se miraron, ella le espetó un “imbécil” en toda la cara, él, sin articular palabra, justo le venía aguantarse de la silente farola que jamás le contestaba, ahora era la mujer la que hablaba chillándole todo tipo de improperios, no entendía nada, con lo a gusto que estaba cuando era él el que contaba su historia sin que nadie le rechistara.

Como pudo, la mujer, se desagarró de la farola para seguir su camino, el borracho no le contestaba, eso no le gustaba, ella quería que le contestara para seguir llamándole lo que le diera la gana y pelear con él, pero él, solamente callaba.

Un perro, con más huesos que piel, empezó a oler al borracho, le soltó un ladrido, él lo miró, lo acarició, le dijo, “vámonos huesudo”, ambos siguieron por la cuasi oscura calle, perdiéndose en el infinito silencio, más allá de donde las luces alumbraban...

Toni Oliver



miércoles, 21 de agosto de 2024

Los dragones de nuestro interior

Los dragones de nuestro interior.

Rugen los dragones en los oscuros rincones de nuestro cerebro, escondidos en las cavernas de nuestros pensamientos, como fieras no pensantes, enfadadas, escupiendo fuego. Fuego que arrasa nuestro raciocinio, de lógica nada entiende, la pasión se apodera de nuestra interna calma, tornando una caldera bullente, como la de un volcán a punto de lanzar su lava contra el cielo, llenando con sus cenizas toda la vista de nuestros ojos... A veces solidificando esa lava para oscurecernos.

Toni Oliver



Al atardecer de mis días

Al atardecer de mis días

Al atardecer de mis días, tras una vida dando tumbos por los inciertos caminos, donde ya se han borrado todos los pasos dados, sólo, de ellos, queda la sombra del recuerdo, me veo como el sol, ya con los colores rojizos de sus últimos minutos, adornado con las nubes coloradas, como si de algodón teñido fueran. Mi cuerpo, titubeante, ante los futuros pasos, busca la calma de los inciertos que toda la vida me han acompañado, esta vez, sí hay una certeza, un ocaso con un nuevo amanecer.

Toni Oliver



Traspasé el umbral del sueño

Traspasé el umbral del sueño

Traspasé el umbral del sueño, mi cuerpo agotado, buscando algo que volver a reconciliarlo, ya sin esperanzas, me levanté, cogí una hoja en blanco, un lápiz, fijé la vista en el papel vacío, viendo como un desfile infinito de nada, de nada uniformados, paseando por la infinidad del blanco universo, como esa especie de bichejos que aparecen al cerrar los ojos, moviéndose de lado a lado, de arriba abajo, desapareciendo en la mismísima nada al intentar concentrarte en ellos.

Toni Oliver



martes, 20 de agosto de 2024

El bien, el mal

El bien, el mal 

Quizás tendría que empezar para aclarar lo que es el bien o el mal, pero lo voy a dar por entendido.  Cada vez, en este mundo oscuro, las tinieblas del mal van avanzando, ganando terreno al bien, unas pocas gentes se han creído que son los dueños del mundo, los ciudadanos, con nuestra dejadez e impotencia, ante el odio, separación y ambición que nos han sembrado en nuestros cerebros, lo permitimos. El bien ganará con sus fuerzas, que en secreto se van juntando para vencer.

Toni Oliver



Maullaba el gato

Maullaba el gato

Maullaba el gato, la luna, toda roja ella, salía de su escondite, más allá de los árboles del bosque, por los que entre sus claros su luz se difuminaba. Los búhos ululaban tornando la noche misteriosa. Se movían las ramas sin viento aparente, el crujir de la hojarasca pisada sonaba, cada vez más cerca, nada ni nadie a la vista, los pasos se escuchaban más fuertes por momentos, silenciados los gatos, los búhos, incluso el crujir de la hojarasca, un fuerte estruendo, silencio, no se oye ni se ve nada.

Toni Oliver



Trágica la noche

Trágica la noche

Trágica la noche
la que me abandonaste
bajo la lluvia, en la calle
diluviaba, la calle un torrente
con furia, calma ausente.
Tus palabras, hirientes
agujas que se clavaban, indecentes
adjetivos incoherentes
tu fuego, ardiente
tu corazón, ya ausente.

Toni Oliver



Madrid

Madrid

Madrid, calles llenas de gente, cual hormiguero con sus hormigas, siguiendo los pasos de sus antecedentes, recordando un mundo autómata, entre el humo del cigarro, los escapes de las chimeneas, los coches, algunos ya electrificados. En los oscuros palacios, gente de traje y corbata, mente oscura, buscando como hacer plata, legal o ilegal, poco importa, desde ahí se maneja todo el cotarro financiero y la ruina del españolito de a pie, ese gran pagano, el que da su sudor y su sangre.

Toni Oliver



Anoche miré al cielo

Anoche miré al cielo

Anoche miré al cielo, ahí, tú, tan colorada, con los mofletes rojos, hinchados. Las nubes soplabas para quitarte ese manto que te tapaba. Jugabas al escondite, te veo, no te veo. Unas nubes te pusiste de sombrero, simulando el flequillo, se movía al son del viento, movimiento misterioso, como tu mirada, esos ojos, a veces escondidos, que voy buscando para descifrar tus palabras, intrigantes, a veces, como los misterios de la noche. Tu belleza me obnubilaba, yo, ahí estaba, tu callada.

Toni Oliver



Fluyen las notas

Fluyen las notas

Fluyen las notas
en el aire infinito
flotan los cuerpos
ingrávidos, sin tiempo
como en un sueño.
Suenan suaves, calmas
flotando entre nubes blancas
algodones de la mejor marca
suavidad de seda
deslizándose hasta desnudarlas.

Toni Oliver