miércoles, 1 de julio de 2026

El ancla

El ancla

Se mecían las olas
sobre la arena de la playa
con plácida calma
mientras la brisa las acariciaba.

Sun medio de la arena
un ancla ahí calvada
vieja, sí, pero no oxidada
en su ojo un hermoso cristal brillaba.

Hermosos rayos de luz dorada
como si del propio sol se tratara
un espectáculo al que admiraba
esos rayos que me obnubilaban. 

La calma reinaba
los granos de arena ni respiraban
todo se centraba en el cristal del ancla 
en esa paz que rara vez se encontraba.

Se fue desvaneciendo ante mi mirada
el cristal y la luz dorada se mantenía
hasta el viento la borró de la playa
quedando sólo un hermoso atardecer que no esperaba.

Toni Oliver



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