jueves, 6 de abril de 2023

Van a primera misa

Van a primera misa

Van las beatas y beatos
a primera misa de la mañana
rezando al diablo endiosado
en el confesionario se van confesando
sus falsos pecados con arrepentimiento vano
mientras van pensando
la trastada de a diario
el chisme cotidiano
el mangoneo de gramo en gramo
y otros que no digo para no hacerlo tan largo
golpes en el pecho, mea culpa, mea culpa
a quien jodo en este reverso
comulgando la hostia
mientras piensan con la que irán pegando
el cura se bebe el vino
ni se le ocurre ir invitando
una vez cruzado el umbral
piensa de nuevo y va exclamando
pensamiento, pienso y miento
total, a misa de mañana me van perdonando
aunque no tenga arrepentimiento
un pequeño pago en la bacina
suena a campanario
pero los billetes no se van viendo
que el cura va engordando
mientras se cae el decorado
la corona de los santos
las tejas del tejado
el frío helado en invierno
la peste a sudor en verano...
Ya se confesó el buen samaritano... 

Toni Oliver

Iba con mi caballo

Iba con mi caballo

Iba con mi caballo
rocinante, el de las rayas
la cebra, no, ella no era
pero si estaba en la playa
adentrándome en el mar
sus peces me acompañaban
al igual que las sirenas
nos guiaba el caballito de mar 
pasado, presente, una gran mezcla
pintores del pasado, su brocha
los del presente, el pincel mojado en pintura
fundiéndose con el lienzo de su mano maestra
el pintor, el actor, el poeta, entrando en escena
místico, pensativo, el alma en pena
mientras renace de sus cenizas
los silencios de la espera 
los arranques de la propia vida
de su corazón sacando mil maravillas
manteniendo esa esencia
entre el misterio, su verdad, la paciencia
contando la historia, la suya, la que dentro lleva
el fuego, las llamas, las velas
ese arder de las entrañas que expresa 
entre el murmullo del silencio
la algarabía en la cabeza
una expresión que al corazón llega
y, se queda, se queda, ni el viento se la lleva.

Toni Oliver

Son las tres de la mañana

2009. Son las tres de la mañana

Son las tres de la mañana, un dolor muy fuerte me despierta, intento calmarlo por si es algo muscular, pero nadad de nada, después de un buen rato luchando con el dolor y sin obtener resultados decido ir al servicio médico de guardia para ver que es lo que tengo y que me de algo para calmarlo. Un médico joven y su enfermera en la consulta, me explora, me hace un electrocardiograma, lo mira, se pone a mirar el ordenador, no sé si lo que buscaba es que es lo que yo pudiera tener, la solución o lo que era, al cabo de un rato se decide a meterme una buena dosis de calmante, ni idea de lo que era. Lo cierto es que no calmaba nada, al cabo de un rato le digo que todo el dolor que tengo, que abarcaba, todo el pecho, espalda, brazo izquierdo no disminuía nada, al revés, aumentaba, decidió inyectarme otra dosis de calmantes, con el mismo efecto anterior, es decir, ninguno. Por tercera vez decide inyectarme otra dosis, también sin efecto alguno.

Al cabo de un rato me manda para casa, dice que no encuentra nada. Me voy, estoy cinco minutos, me meto en el coche y arranco hacia el hospital más cercano, a unos 25 kilómetros. Al principio la carretera estaba tranquila, yo intentaba programar mi mente para llegar, cuanto menos me quedaba más largo se me hacía el trayecto, no había contado con un camión que no había forma de que se apartase, la carretera era estrecha y no daba para ello. Ahí ya mi mentalización se echaba por los suelos, cada vez pasaba más tiempo y yo ya no estaba para muchos trotes. En un momento dado cambió de dirección, vi el camino abierto, aceleré hasta llegar al hospital, llegué, sí, pero para llegar hasta urgencias me tuve que arrastrar por los suelos, estaba vomitando, subiendo una escalera que no es que fuera muy elevada, pero me costaba mucho el subirla, ya llegando al hospital, empecé a apoyarme en las paredes para llegar al portal de urgencias. Había un señor vestido de blanco fumando en la puerta, me miró, me sujetó y me colocó en una silla de ruedas, le di el papel de urgencias con el electro y el informe, curiosamente, lo que no vio el médico con toda la luz de la consulta, el ordenador y lo demás que tenía, lo vio este señor de urgencias del hospital. 

Acabé en una camilla enchufado a un montón de aparatos, poco a poco me estuvieron estabilizando, si bien el dolor seguía, pero yo ya estaba más tranquilo. En un tiempo no demasiado largo vino una ambulancia para llevarme a otro hospital, pues en este no me podían operar del corazón, había tenido un infarto. Para colmo, en la ambulancia no funcionaban la mitad de aparatos que hacían falta para trasladarme, los cambiaron con algunos del hospital, consiguieron llevarme enchufado a todos ellos hasta el otro hospital, me entraron en el quirófano, ahí tres mujeres con un montón de pantallas, de las cuales no veía muy bien el contenido, empezaron a operarme, lo que hicieron sólo lo saben ellas, según el informe me limpiaron todas las arterías dos de ellas totalmente obstruidas, colocaron un Stend y se encontraron con un 33% del corazón necrolizado.

Al bajar de la mesa de operaciones, curiosamente me sentí mejor que lo que me había sentido en trece años, trece años en que no conseguía descansar a gusto, siempre estaba cansado, en un montón de veces que había ido a urgencias por dolor de pecho, ninguna vez, si bien me hicieron un electro cada vez, nunca me hicieron caso, siempre decían que no tenía nada.

Tengo que dar las gracias a todos los médicos y demás personal sanitario que desde el hospital consiguieron salvarme.

También a la vida, la cual me dio un cambio radical, más problemas, pero también otra forma de ver el mundo y de verla a ella, la vida.

Toni Oliver

Quién puede no quedarse

Quién puede no quedarse

Quién puede no quedarse
con esa sonrisa que brilla
que deslumbra a mil millas
y te guía para que la alcances.

Tal vez de locos sería
el abandonar esa sonrisa
cuando te llama para que la sigas
al último confín del mundo si se tercia.

Y ya, con la mente ondulada
como ese pelo que me lía
andando en círculos sin saber si se deslía
o se convierte en el huracán del día.

Quizás, tal ves esos brazos
en cuanto te abracen te esclavizan
encerrándote entre los barrotes del corazón
moviéndote a su ritmo y vida.

Mis ojos, ahora nada claro ven
confunden el amor con el deseo
o... ¿Era al revés? Deseo con amor
tal vez todo arrejuntado. 

Como una amalgama de sentimientos
todos ellos encontrados
salvaje la mezcla
aún no se sabe el resultado...

Dichosos mis ojos que te ven
aunque sea con objetivos recortados
me quedo con esa sonrisa
antes de que me los tengas cegados...

Toni Oliver

miércoles, 5 de abril de 2023

La niña y su muñeca

La niña y su muñeca

La niña y su muñeca, ella vestida con su vestido remendado de recortes a cuadros, colores diversos, algunos de los remiendos en triángulos, otros con círculos formando topos de mil colores varios. Su muñeca de trapo, vestida como ella, colorida y de vestidos hallados en los desechos humanos que tiran a diario. Iba muy bella, con esos ojitos abiertos, como platos, brillantes, sus mofletes colorados, recién maquillada, con los polvos desechados en esa cajita metálica con nombras raros.

La niña, con el pelo despeinado, suelto, volando con el viento cual cola de cometa en la oscuridad de la noche, brillando, nadie sabe porque brillaba ese pelo, pero brillaba, incluso de noche parecía fluorescente. Su rostro, a veces triste, otras sonriente, dependiendo del diálogo que con su muñeca tuviera, hasta se le veía, a veces, soltar carcajadas como si la muñeca le hubiera contado algo chistoso. Ella paseaba por las calles, todo el mundo le conocía, si bien nadie sabía quien era. Le daban comida de ves en cuando, ella de corazón lo agradecía, también en nombre de la muñeca que  la llamaba Lucero del Alba.

Por las tardes llegaba hasta la playa, se sentaba en la playa y ella y Lucero del Alba jugaban haciendo castillos con la arena hasta la hora en que el sol se acostaba, en esos momentos, ambas miraban esa puesta de sol, con esa variedad de colores tan bonita, ninguna tarde era la misma, un espectáculo que ellas apreciaban y les encantaba.

Al acabar, la niña miraba a Lucero del Alba y le decía, Lucerito, es hora que nos vayamos a la cama. Se levantaba, cogía la muñeca, la abrazaba, mientras la abrigaba con una mantita que llevaba para que frío no pasara. Se sacudían la arena, perdiéndose entre las calles escasamente iluminabas, con esas lámparas débiles, parecía que parpadeaban, el silencio las noches tomaba, la luna asomaba, alzándose hacia el cielo, esta vez vestida de rosa, estaba pletórica, llena, muy bella, hasta subir al cielo que de su vestido rosa se desnudaba, quedando blanca, brillante, en la Tierra, las sombras revivían bajo la luz que de ella llegaba.

Entraron en un portal de una chabola hecha con chapas de bidones de aceite, cortinas de tela de saco, ya gastada por el viento y por los años, sin luz, ya a oscuras, sólo algún rayo de la luz de la luna que se filtraba por los agujeros de las chapas, se acostaron abrigándose con la vieja manta encontrada en algún lugar que ni ella recuerda, sobre cartones recogidos de las cercanías de alguna tienda mirando al tendero esperando la aprobación para que se los llevara...

Toni Oliver

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 05/004/2023

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 05/04/2023

La realidad supera la ficción con creces. Aunque también, a veces, uno ya no sabe si vive en la ficción o la realidad, cuando se cruzan se confunden. 

Llegado a este punto, cualquier realidad que se intente contar asemeja a ficción, por lo que la gente ya no se la cree. Consecuentemente, en este justo instante es cuando el que maneja esa realidad que la gente cree ficción tiene todo el poder para hacer y deshacer todo lo que le de la gana.

Esa inopia en la que nos tienen inmersos, farsa, circo, teatro, mentiras (todo eso traducido en medios de comunicación, fútbol, etc.) es el cultivo perfecto para convertirnos en auténticos esclavos con el pensamiento y la “creencia” de que somos auténticamente libres.

Toni Oliver

martes, 4 de abril de 2023

Vino a verme

Vino a verme

Vino a verme la luna
amiga de mi infancia
también de mi vida adulta
sabe que verla me alegra
aunque sea por mi ventana.

De niño me decían
siempre estás en la luna
yo, como loco, sonreía
les dejaba ya que nada entendían
yo era feliz en mi luna.

No así en este mundo Tierra
lleno de farsas y mentiras
la primera al nacer, te aman
mientras piensan que no te querían
si verdad hubiera, esa se ausenta.

Se ausenta para el resto de tu vida
pero ella, la luna, desde la lejanía brilla
me entiende, sabe de mi existencia
no me hace preguntas
cuando de noche aparece, nuestra mirada
es la más excelente respuesta.

Me sonríe en medio de la nada
o bailando con las estrellas
sus amores con el sol me cuenta
su beso de despedida mientras se acostaba
esperando que llegue el alma
para mandarse otro de despedida.

Vino a veme la luna
se asomó a mi ventana 
de la penumbra me sacaba
dándome un beso, una sonrisa
un querido hasta mañana.

Toni Oliver



Te vi tan pensativa

Te vi tan pensativa

Te vi tan pensativa
columpiándote en esa tela de araña
con los ojos cerrados, ciega
sintiendo el balanceo de esas cuerdas
por un momento pensé, eres araña o presa
más en el brillo de tu rostro nada de eso expresa 
ausente en esos pensamientos en tu cabeza
donde la paz reina aunque le estés dando vueltas
ves como se mueve el suelo, la Tierra
con esos ojos del alma que te guían
en ese viaje del columpio de la vida
en ese vaivén de viene y va
hasta que al final la pausa se queda
como las olas en la playa
en ese momento de quietud infinita
ese instante en que se para
el cuerpo se relaja
sueño, realidad, abres los ojos, el mar 
lentamente vuelve a su vaivén, viene, va
la brisa te refresca...

Toni Oliver

Quiero sentirme

Quisiera sentirme

Quisiera sentirme preso
como barrotes tus brazos
como paredes tu pecho
anhelando esos labios.

Buscar ese beso furtivo
con esa mirada fija en los ojos
a los que silente pido permiso
para permitirme ese robo.

Al juntarse esos silentes labios
tras esa mirada de fervor intenso
nos robamos esos besos
que en uno apasionado se han fundido.

Aprietan los brazos
cada vez con más pasión
ya da igual quien es cárcel o carcelero
en el fondo ambos somos nuestros presos.

Cuando esos barrotes vamos separando
se convierten en juguetones dedos
diablillos traviesos
en la exploración de nuestro universo.

En un Big Bang se convierte esa exploración
no preocupan los resultados
la sensación del improviso
el fragor de los sentimientos.

En auténtica batalla convertido 
donde no hay ganadores ni vencidos
sólo dos seres disfrutando de una pasión
en esa locura que nos permitimos.

Otra vez presos en nuestro abrazo
ya sin robarnos los besos
los deseamos, los damos
nada ya nos preguntamos, sentimos.

Toni Oliver

Siéntome

Siéntome

Siéntome de vez en cuando, en esos momentos en que me pregunto, ¿Quién me lee y que siente...? Siéntome como las ondas de radio que se esparcen por el universo a los cuatro vientos y también por el espacio, esperando encontrar algún receptor encendido, sintonizado en mi frecuencia, a alguien que lo está escuchando activándole su cerebro para que le produzca alguna sensación, buena, mala, amorosa, algo que le haga vibrar el cuerpo, su pensamiento, a veces cambiándole su forma de ver el mundo al sentir algo diferente, o si pensaba que lo sabía todo, por lo menos que lo haga pensar en algo que no había pensado, ya el como se lo tomo es casa muy personal. Pero también soy consciente que muchas de las ondas que mando se pierden en el espacio y tiempo desapareciendo de cualquier posibilidad de que sean leídas, escuchadas, como un libro cerrado al que nadie abre, llenándose de polvo, telarañas, hasta que llega algún accidente y lo reduce a cenizas, siendo ventiladas con el viento. También es verdad, que algunos pueden permanecer en el tiempo en esa estantería polvorienta esperando algún accidente y que caiga en manos de alguien curioso, se lo ocurra abrirlo y le lleguen esos escritos, le haga pensar, sentir, vivir momentos no vividos...

Toni Oliver

lunes, 3 de abril de 2023

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 04/04/2023

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 04/04/2023

Nos enseñaron a vivir por y para los demás, pero... Y para nosotros... Ahhhh, de eso no nos dijeron nada. 

No, aprender a vivir la vida propia y no la de los demás, no, no es egoísmo, es por donde se debe empezar.

Después cuando ya vivimos nuestra vida, nos queremos, nos amamos, podemos repartir, en ese momento si tenemos para dar.

No nos enseñaron que para dar primero hay que tener, hasta ahora nos han dicho que hay que dar, pero si no como vamos a dar, por eso lo que damos es nada y lo que pensamos que es un favor o simplemente un acto de dar no es recibido, pensamos que somos buena gente, y lo somos, pero no se percibe, pasamos sin pena ni gloria.

Nos pasamos toda la vida viviendo por y para los demás, nos olvidamos, como he dicho antes, de vivir nuestra vida, por y para nosotros, cuando ya llevamos mucho tiempo haciendo lo primer nos damos cuenta, como dice la canción de Julio Iglesias, de que “me olvidé de vivir”. Sólo hay un pequeño problema, ya nos queda muy poco tiempo para aprender a vivir y ser nosotros mismos, luego vienen las prisas y nos perdemos el disfrute de vivir por vivir corriendo intentando acapararlo todo lo que en muchos años no hemos hecho.

Eso es sólo a modo de reflexión y a ello os invito. La solución está en las manos de cada uno.

Toni Oliver

De entre las olas

Dedicado a todos esos marinos que entre las olas han dejado su vida para alimentar la vida que en tierra les aguarda.

De entre las olas

De entre las olas
donde la vida acaba
nace la prosa entre las tristezas
de quien buscaba llevar algo a casa
se lo tragó la tormenta
si bien su vida a ella se acostumbraba
desde tierra al zarpar la barca
mira con melancolía
como de la costa se aleja
sin saber si retornará a esa tierra
o acabara entre las profundidades de las aguas
entre delfines y ballenas.

En la tormenta, en la calma
se mira la lejanía
pensando donde fue su alma
volviendo a la melancolía
a sabiendas, entre penas
que para ese retorno no hay vía
quizás algunas lágrimas
cayendo por las mejillas
secarlas, levantar la cabeza
y volver a su propia vida.

El mar seguirá
el alimento nos proporcionará
pero también nos cobrará
con algo sin precio, la vida
esa que ya no retornará
las profundidades como tumba
alimento de otras vidas...

Toni Oliver

Me atrajo

Me atrajo

Me atrajo hacia ella
como si fuera una gran aspiradora
una luz potente succionadora
no, no era a mi, era a mi mente.

Podría pensar que era su cuerpo
no, no lo era y eso que es preciosa
sus curvas, tampoco, y eso que las tiene muy bellas
su desparpajo, quizás, pero tampoco era.

Entonces, que es lo que me atrae de ella
es como una luz que me ciega
mi cuerpo levita, se desliza hacia ella
en doquier la encuentras, se pega...

Cual imán, sin saber que es una gran fuerza
nada entiendo, tampoco de esa inercia
que como en la brújula esa aguja
te marca la dirección de tu carretera.

De rumbo intentas cambiar
da igual, todos los caminos te llevan a ella
el propio viento me cambia la dirección de las velas
sin permiso, por su jeta.

Y sí, de nuevo, repito, me atrajo
como un gran imán
irresistible fuerza magnética
para la izquierda, por la derecha
acabas ante ella.

No, ya no pienso, me dejo arrastrar 
por el fluir de la inercia
que tenga que ser lo que sea
el camino espera.

No, la luz no la veo
pero la siento como un hormigueo
que recorre toda la piel, el cuerpo
mientras el corazón se recupera...

Toni Oliver

La ventana

La ventana

Se ve esa ventana con las luces encendidas, un edificio de oficinas convertidos en apartamentos, ventanales grandes, un hombre dando vueltas y más vueltas de un lado hacia el otro, gesticulando como si se peleara con alguien, que de momento no se ve, ahora se ve con una pistola en la mano, revisando al cargador, sin parar de dar vueltas, no se distingue si le pone el seguro  o no, se la pone en la cintura, sujetada por los pantalones, desde la lejanía no se le ve la cara, parece una persona de unos 50 años, pero difícil de percibir claramente. Ahora sí, una mujer, pelo pargo, casi desnuda, desde mi punto de viste desnuda se ve, pero no con la claridad suficiente para confirmarlo, siguen, ahora ya los dos, dando vueltas, gesticulando, como si estuvieran discutiendo, desde la lejanía no se escucha ni una palabra, sólo los gestos de los brazos y, aparentemente, mueven los labios.

Se acerca ella a la ventana, corriendo los visillos, ahora todo parece como una sesión de teatro de sombras chinescas, se ha atenuado la luz, las sombras se mueven como antes, ahora se han puesto frente a frente, siguen gesticulando, pero sin tocarse.

De pronto el saca la pistola, le apunta a la cabeza, ella deja de gesticular, el, por los movimientos de la pistola, parece que dispara un par de veces, ella cae al suelo, eso es lo que parece ya que desaparece de la escena, se queda mirando hacia el fondo de la habitación, con la cabeza un poco agachada... Ella asoma la cabeza, levantándose agarrándose a los pantalones y la camisa de él. Se miran, ambos miran al fondo de la habitación, con la cabeza un poco agachada, como si alguien, allí en el fondo yaciera en el suelo. Desde mi posición no se escuchó nada, todo lo que veo es desde el silencio, no sale sonido alguno del edificio. Se apagan las luces de la habitación. 

De pronto el silencio se rompe con las sirenas de las ambulancias y de la policía, un ruido ensordecedor, las luces de los apartamentos se empiezan a encender, como si se preguntaran que había pasado... Al igual que aparecieron las sirenas, desaparecieron, volviendo el silencio, las luces de los apartamentos se apagaron de nuevo, todo oscuro, hasta las luces de la calle se apagaron...

Curioso, ahora se ven las estrellas en el cielo, una noche muy oscura, pero ahí están ellas parpadeando, hacía muchos años que no las había visto, para verlas había que salir de la ciudad e irse muy lejos.

Ni idea de lo que ha pasado, pero la noche se ha puesto muy bella, silente, abajo totalmente oscura, sin luna, se distingue la Osa Mayor, también la menor y otras de las que no me acuerdo de sus nombres. Solo, rompiendo el silencio, el ladrido de algún perro que se ha quedado solo, aullidos lastimosos, dando pena, sólo cambiando a ladridos al escuchar los pasos de alguien o de otro perro callejero al pasar por debajo de la ventana...

Toni Oliver

Al final del túnel

Al final del túnel

Al final del túnel tu estabas
con esa sonrisa que me iluminabas
de lejos la veía mientras se diluía la oscuridad 
que mis pasos acompañaba.

Dentro de esta 
como si se corriera una cortina
abriendo el escenario de esa vida
que a veces vivimos a desgana.

Hasta que un día
entre el todo y la nada
hace la luz su apariencia 
iluminando el todo, desapareciendo la nada.

Sí, ahí, al final del túnel ahí estabas.

Toni Oliver

domingo, 2 de abril de 2023

Apareció el lienzo en blanco

Apareció el lienzo en blanco

Apareció el lienzo en blanco
rayas y curvas se imaginan las manos
muchas de un color bien colorado
sobre el verde prado
las flores va brillando
corazón ardiente color pálido.

Y el pincel, que estará pensando
se aliará con el cincel que está parado
irá formando esos surcos
que el pincel irá decorando
dándole el relieve esperado
sensibles a los dedos al ir acariciando...

La obra de arte se va creando
al pasar el pincel sobre el lienzo
se activan las sensaciones, los sentimientos
el vibrar de todos los elementos
que la pintura van colocando
encendiendo la flama de ese fuego esperado.

Entre raya y raya, en ese momento
como si de un terremoto se tratara
tiembla hasta el suelo
el volcán escupe fuego
humo, chillidos, alaridos
en la lejanía se van escuchando.

La hoguera ardiendo
con sus flamas bailando
la danza de los sentires inexplicados
con el alma sentidos
el corazón está disfrutando
como el niño con  su juguete nuevo.

Toni Oliver

Quisiera explicar

Quisiera explicar 

Quisiera explicar a los cuatro vientos lo que por ti siento, pero al intentar explicarlo, pobre de mi, las palabras no encuentro. Busco y rebusco, no las hay en el diccionario, no para hacer lo con esa intensidad que hace que vibre, otros dirían que tiemblo, pero no, es la vibración que hacen esos dedos al pasar sobre mi piel, mis labios, en cualquier parte de mi cuerpo, es más, no hace falta ni que toquen, sólo el sentirlos cerca, el notar su calor que se acerca, que juega con esa sensación del “te toco, no te toco pero aquí estoy”. Sentir tu respirar, tu aliento, como esa brisa, si esa que mueve los árboles, pero no son ellos, soy yo el que se mueve, vibra con el solo paso de esa brisa sobre mi, mi piel se eriza, elevando el vello para sentir ese aliento con más fuerza, al hacer que se muevan como esas ramas que lo saludan haciendo vibrar la savia de los árboles, al igual que haces con mi sangre al pasar por las venas, fluyendo a velocidad vertiginosa, enloqueciendo mi cerebro con sólo pensarte, sentirte tan cerca como para abrazarte en un fundido abrazo, de esos interminables, donde el sólo contacto de esa piel tibia, apasionada, sin nada que nos separe, nos pone en resonancia, nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestras ideas vibran al mismo tiempo, al mismo son, como la música en las cuerdas de la guitarra o de cualquier instrumento, vibrando en la misma frecuencia, a veces en disonancia, formamos una orquesta de sonidos, vibraciones diferentes que se conjuntan, haciendo sonar una nueva música que mueve nuestros sentimientos, esos sentires no armonizados, salvajes, como una sesión libre de jazz, donde la improvisación hace que se llegue a ese sumo donde jamás se había imaginado. Como explicar todo esto a quien jamás lo ha vivido ni sentido. No, no puedo explicarlo.

Toni Oliver

sábado, 1 de abril de 2023

Andaba con mis cansados pasos

Andaba con mis cansados pasos

Andaba con mis cansados pasos, mis pies tras tantos años aguantando mi cuerpo les costaba caminar, pero seguían constantes, sin parar. Por un momento, me volví para ver si mi sombra todavía me acompañaba, vi como todo tipo de aves de rapiña, cuervos, buitres, incluso las hienas se les sumaban esperando que del todo me parara.

Decidí en este momento que no estoy para darles placer ni alimentar a tanto desalmado hambriento. Abandoné mi sombra entre la oscuridad de las tinieblas, aún siendo de su calaña, no encontró la salida para seguir mis pasos, ahora, ya más libre por no tener que arrastrarla bajo la luz del día, la gente me mira extrañada, ya no van mis pasos lentos, levitan sobre el asfalto, el cemento, esa sombra no me ancla a la tierra ni a sus despojos, no se explican como sombra no dejo tras mis pasos, soy la luz que refleja la sombra de quien me mira, más la mía ni asoma, ni los carroñeros me buscan se perdieron entre los misterios que ellos mismos crearon.

Tan es así que la propia oscuridad se difumina a mi paso, me teme por enfrentarme con su prima, mi sombra, que en su casa la abandoné para que se repensara su existencia.

Mis pasos, ahora ya livianos, sigue andando por los caminos de la aventura, quizás no tan rápidos como cuando iba corriendo a todos lados sin saber ni el destino ni para que lo estaba haciendo, sólo siguiendo la inercia de los que, al igual que yo seguían corriendo hacina ningún lado.

Un día, en una de mis pausas, viendo como la tortuga llegaba a todos lados, sin prisas, también sin pausas, me sentí como la liebre totalmente agotada por correr sin rumbo, saltando como una cabra sin saber donde ni porqué saltaba, la tortuga, siempre serena, su gran coraza sobre sus espaldas, su piel arrugada, no le importaba ni su madriguera, ni su casa, ella era su propia casa, no tenía que llegar a ellas tras estar todo el día corriendo, no, ella no corría, siempre estaba en su casa, pero jamás en el mismo sitio, feliz como ella misma sin la locura de la joven liebre con sus carreras sin rumbo. La tortuga quizás no busque su destino, ella es su propio destino, tampoco le teme a sus agresores, ella es su propia defensa, si se siente atacada, se esconde en su fuerte castillo donde los colmillos no entran, tampoco se preocupa por su sombra, cuando de ella se cansa, la abandona en sus escondites bajo tierra, donde su ego se muere al no ser contemplada ni recibir los aplausos que deseaba.

Decidí ser como la tortuga, quizás no corra, pero vivo mi existencia con más calma, contemplando las pequeñas cosas, los pequeños actos que me acompañan, sabiendo disfrutar de una sonrisa, unas palabras que me acompañen en mi calma, o solamente una mirada que diga más cosas que una enciclopedia, que me haga sentir vivo, sin pensar si viviré mañana, tampoco si moriré, eso ya poco importa, es un futuro utópico, ya llegará si tiene que hacerlo, lo que importa es no perder ese momento, sino vivirlo, sentirlo, aprovecharlo, todo lo demás son simples e inútiles inventos.

Toni Oliver

¿A dónde vas asesino de bosques?

¿A dónde vas asesino de bosques?

¿A dónde vas asesino de bosques?
No quemas solo madera
quemas la fauna, la vida
el oxígeno que respiras...

Con ese “malage” que buscas
alimentar las madereras
edificar con más cemento sin hierba
dejando que aumente la temperatura...

¿Dónde anidarán los pájaros?
O  harán sus madrigueras
esos conejos, liebres
u otros animales que su casa ya tenían.

Destruiste su vida
para llenar unos bolsillos
con papeles que llaman dinero
no, no se come, da miseria.

De dónde conseguirás el oxígeno
que necesitas segundo a segundo...
Acaso unos billetes te solucionan el problema
o el de la gente que tienes a tu vera.

O tú, que disfrutas de ver como quema
esas llamas que todo lo destruyen
¿Tu placer vale más que la vida?
La que destruyes como un psicópata...

¿A dónde vas asesino de bosques?
Asesino sin alma
disfrutando del olor a carne quemada
para que tu vanidad sea llenada.

No, no sólo asesinas la vida del bosque
asesinas, aniquilas la del planeta
por cuatro míseras pesetas
mientras se forren quienes te lo mandan y pagan...

Reflexiona, apaga tu ego que enciende la miseria
sin apagar las llamas, más bien aviva las del odio
las del dolor, las del hambre cercana
del pan que quemas sin haber mañana.

Toni Oliver

Se abrazaron

Se encontraron

Se encontraron con esa bella luna
dos bellezas con sus sonrisas
los tres con su rostro que brilla
allá en el cielo como las estrellas
también en esa tierra de pequeñas alegrías
de cosas cotidianas cada día
donde una sonrisa te alegra
quitando el mal humor y la malicia.

En el universo se abren las puertas
cuando las de tu alma tienes abiertas
con tus brazos de par en par 
para que a ellos quiera llegar
y poderse abrazar sin más
sin motivo aparente ni nada que aparentar
sólo con el sentir de esos brazos como abrazan
y el corazón palpitar.

Toni Oliver