lunes, 10 de abril de 2023

Mil veces en la playa

Mil veces en la playa

Mil veces en la playa
el murmullo de las gaviotas
con su vaivén las olas
el recuerdo de la niña rapsoda
de la luna en sus días de luna llena
los silencios que dan vida
la vida que da silencios
los sueños que se realizan al alba 
los ojos que aparece de la nada 
con esas cómplices miradas
no, no hacen falta las palabras
quizás un apretón de manos
o un interminable abrazo
en el que se juntan las almas
bajo la brisa de la mañana. 

Toni Oliver

¿De cuantas partes?

¿De cuantas partes?

¿De cuantas partes?
Tienes tu alma formada
en este círculo dibujada
como flores extrañas
frutos que la hacen salivar
entre el sabor dulce, salado, picante
y este espejo para que se vea cada mañana.

Late, siente, ama
como el corazón salvaje que llevas
que en las noches de luna llena galopa
dando vueltas y vueltas a la esfera
se para, se sienta, mira esa luna
en sobre el agua le refleja
quieta, calma, cristalina.

Cuando se mueve la brisa
ondula el agua 
su reflejo ondula con ella
quien la mira en su reflejo
con sus pupilas abiertas de par en par 
sin darse cuenta se obnubila 
cayendo en las redes de su magia.

Magia de las manos que pintan
las que desde el corazón escriben poemas
como la danza, al igual que la luna
esa imagen alocada no entendida
esa locura permanente que descoloca 
o... Acaso es esa cordura incomprendida
por la mente manipulada de las masas...

Sigue mirándose al espejo esa alma
descubriendo los recovecos de sus entrañas
esas que tiene tan escondidas
que las tenía olvidadas
como esos recuerdos de niña
con tantas cosas inculcadas
niñez, imaginación frustrada...

Toni Oliver

La nueva cárcel

La nueva cárcel

La nueva cárcel
sin barreras inventada 
ya sin muros, sin rejas
todo a 15 minutos de tu casa
andando, como si nada
te mueves en un círculo como un hámster
mientras la rueda gira y gira
no te mueves de tu celda
tu siempre tranquilo tu mente en calma
el campo en una fotografía
de tu pared colgada
el mar en una pecera
con peces de plástico de color naranja
los pájaros  de papel de un hilo colgados
cuando soplas mueven sus alas...

¿Dónde queda lo que había?
Más allá de esos 15 minutos
donde te llevan tus patas
esa vida, esa naturaleza
ese aire fresco sin olor a humanidad
o como se decía antaño
olor a tigre encerrado
como mucho se verán las palomas
buscando las migajas imaginarias
pues ya ni la de los bocatas
esos se comen en casa
no sea que manchemos las losas
de cemento armado del suelo petrificado
que cuando se calienta el sol 
parecen losas refractarias
fundiendo las sandalias
y en invierno con el frío
simples icebergs que los pies hielan.

De los árboles ya ni hablamos
sin raíces los crían
más cuando llega la primera tormenta
rompen sus troncos, sus ramas
tumbándose en la calle
como difuntos en la batalla 
colocando en su sitio
más losas de esas refractarias
ciudad verde le llaman...

Toni Oliver

Divagaciones políticas a cualquier hora del día o de la noche. 10/04/2023

Divagaciones políticas a cualquier hora del día o de la noche. 10/04/2023

Se está hablando mucho de las “ciudades 15 minutos”. A priori lo veo bastante bien, eso de que uno tenga todos los servicios al alcance de la mano sin tener que coger vehículo alguno. Pero me queda una gran duda: ¿Se han parado a pensar los organizadores de todo esto como van a hacer para que, aparte de los servicios básicos, compras, médicos, etc. en los servicios de empleo, es decir que el empleo de las personas también esté a 15 minutos de su casa andando? Porque por más que miro, de eso no dicen nada, es decir, para que gastes y lo dejes todo en el radio de 15 minutos andando sí piensan, pero... ¿Y para conseguir el dinero para comprar todos estos servicios? Habéis pensado en ello...

Son simples divagaciones de un simple ciudadano que muchas veces no entiende muchas cosas de las que se hacen, y mucho menos los políticos.

Toni Oliver

domingo, 9 de abril de 2023

Vi el brillar de tu rostro

Vi el brillar de tu rostro

Vi el brillar de tu rostro
de esos dos oscuros ojos adornado
que mi corazón, recién arreglado
tras pasar por el taller de corazones rotos
empezó a latir alocado
sin ton ni son como un loco
pensé que estaba equivocado
pero al mirarte de nuevo
acompañé esos latidos
loco ya me había vuelto
decían que para encerrarme en el manicomio.

Lo hicieron, me encerraron
ahí estábamos mi corazón y yo
no, no había tristeza, no me la dejaron
sino la alegría de un loco
con su corazón alocado
soñando con el brillo de tu rostro 
y esos ojos oscuros que lo van adornando
de día, de noche, en sueños
siempre risueño, como los locos
sin remedio encerrado me dejaron
no sea que contagie la locura al mundo
como una incontrolable epidemia, yo, ya mudo
escribiendo versos con o sin sentido.
¿Qué importa eso?
Es lo que siento
mi corazón me va acompañando
como un metrónomo
de vez en cuando cambiando de paso
el son de la brisa, o el viento
del relámpago, el trueno
que calientan los sentimientos
como las llamas del fuego.

Toni Oliver

¿Oiga, es ese el taller de corazones?

¿Oiga, es ese el taller de corazones?

¿Oiga, es ese el taller de corazones?
Sí, ¿Qué quiere usted?
Pues mire usted, tengo el mío lleno de remiendos, roto mil veces con mil amores fracasados, otros que ni siquiera han empezado, y otras que, simplemente, me he inventado. En este último caso, con caída al precipicio en vuelo silente y estrellado. 

Sí, lo tengo en mil pedazos, los remiendos ya no le aguantan, se lo dejo para que coloque todos los trozos en su sitio, que por más que lo intento siempre los dejo descolocados, de paso, saque los golpes, que muchos lleva, un poco de pasta, un pulido y un poco de pintura para que nuevo parezca, pues ahora ya no tiene ni forma, aunque siente como si estuviera nuevo, con el rescoldo de las heridas mal curadas, también tiene ganas de seguir latiendo, pero le falta algo que le empuje a hacerlo, ese puntito de ilusión, de esa que llega cuando menos la esperas, y te acompaña al infinito sin darte cuenta, viviendo como en un cuento de hadas, del mundo desconectas, haciendo un mundo nuevo donde todo lo demás no interesa, pero que ese sentir vuelva como cuando joven era, donde todo era interés por aprender, más y más, sin importar lo que sea, pero siempre viviendo sin importar nada más que el simple instante en que uno lo vive, y si se vuelve a golpear o estropear, partirse en mil pedazos, volveré de nuevo para que lo recomponga, si no late con pasión uno muere, aunque la sangre por las venas corra.

Déjelo aquí, a buen recaudo, échese una buena siesta, mientras, cierre esos ojos e imagina que sigue latiendo con fuerza, cuando despierte, lo encontrará en su sitio, con muchas ganas, son golpes aparentes, los cachitos en su sitio, y sí, lo sé, tengo mucho trabajo, está bastante escacharrado, pero imposible no es, incluso lo dejaré un rato bajo las estrellas, que de ellas de energía se cargue, y de la luna que de poesía lo llena, para que cuando a su sitio vuelva, rezuma alegría, amor, felicidad y belleza.

Caí en la cama para echarme la siesta, una eternidad el tiempo de espera, pero me despertó, como un motor, el corazón latiendo con mucha fuerza. Me miré al espejo, mi rostro brillaba, al igual que los ojos y la sonrisa que acompañaba.

A su lado, el del corazón, un a nota: De locura en locura no pares, los cuerdos mueren en la espera, los locos, viven la vida como si estuvieran de permanente juega, quizás pobres en la cartera, pero felices siendo la envidia de la cordura, esa aburrida que no se atreve a vivir por el miedo a perder o, por el que dirán, no se vaya a perder la reputación de persona cuerda.

Toni Oliver

Si las piedras hablaran

Si las piedras hablaran

Si las piedras hablaran
con su diálogo silente
un mundo sin palabras
miles de años viendo la historia
sintiéndola en carnes petrificadas
testigos de odios y amores
de sangre en mil batallas
de testigos en las silentes murallas
sufriendo los embates de las guerras
de los vientos, las tormentas
del sol ardiente del verano
del frío en los vientos del norte
su seguridad con los huracanes
o esos tornados destructores.

Esas historias de amor
escondidas entre sus sombras
en las mismas sombras la sangre derramada
por gentes violentas de mentes cerradas
también en sus sombras
esos descubrimientos que la naturaleza ofrece
tras la observación evidente
de los avatares cotidianos.

Cuantas historias nos contarías
contradiciendo los libros de historia
reyes de la farsa y la mentira
contando un cuento jamás sucedido
dado por bueno por el escribiente
bajo las órdenes del orgullo
o de los egos fracasados
buscando ser alabados
por quienes sus mentiras han creído.

Si las piedras hablaran
desaparecerían muchos misterios 
hasta los cuentos vendidos por verdades
incluso desmintiendo esos dioses inventados
inculcando miedo a las gentes 
para así mejor controlarlos
vendiendo soluciones falsas
por generaciones interminables
dando por buenos los cuentos
esos que jamás han existido...

Toni Oliver



sábado, 8 de abril de 2023

Mirando escaparates

Mirando escaparates

Mirando escaparates por las calles repletas de gente, algunas sí entraban en las tiendas, pero la mayoría formaba parte de la gran masa deambulante, masa colorida, de todos los colores de piel y  de vestimenta y, si no fuera por la gran avalancha de gente y amontonada, parecería una gran pasarela donde cada cual presenta su modelo.

Curiosamente, en un escaparate, haciendo esquina, con las paredes de cristal, ahí estaba yo, como una especie de mono de feria, todo el mundo amontonado en los cristales, mientras hacía yo mi vida normal, llenándome de mentiras con la televisión, tragándome todas las noticias de la prensa.

De mí salían unos hilos, cual marioneta de feria, y una mano solitaria desde las alturas que me inba moviendo, si decían que tenía que chillar, chillaba, si moverme por las calles ahí estaba moviéndome, si quieto escuchando o viendo un partido de fútbol, ahí inmóvil, bueno, no tanto, la nevera con la caja de cerveza al lado o con lo que haga falta para hacerme un combinado a mi gusto mientras se me está comiendo el coco inconscientemente, al tiempo que mis movimientos son controlados por los hilos que esa mano secreta, desconocida, enfundada en un guante negro que difumina su visión a través del escaparate. Se ve al borracho, tras ver el partido, las noticias, o simplemente una sesión del Parlamento, como deambula por el salón, siempre guiado, incluso se le ve abrazándose por las farolas para aguantarse tras la gran ingesta de alcohol y de otros estupefacientes no autorizados.

Se ve a esa persona, yo la veo como si fuera yo, pero cada uno la ve como si fuera ella misma, se da cuenta de que vive manipulada en todos los sentidos, desde que detecta mentiras hasta cuando se piensa que sabe la verdad y que esa es su gran razón, ahí está viendo, aunque le cueste creer la gran mentira en que está viviendo. Esclavo de tantos complejos que desde niño le han ido inculcando, de mayor se los han reforzado y cuando se da cuenta de todo, se ve, como ese anciano ya caduco, con los huesos gastados, los órganos estropeados, una piltrafa que sigue viviendo drogado por medicamentos, gran ganancia de las farmacéuticas, medicamentos que sabe que no le van a curar nada, pero que si deja de tomarlos todo deja de funcionar correctamente yendo corriendo al médico.

También ve la decadencia, si la visa ya le dio muchos palos, ahora los palos son de otra forma, anciano, enfermo, la pensión no le basta para lo más básico, los gobiernos quieren eliminarlo porque dicen que son un gasto, esto sin contar que en su momento, con las maniobras de los grandes bancos y otras circunstancias subyacentes perdió todo lo que tenía, desde la familia hasta todo lo que había conseguido durante todos sus años de duro trabajo pensando que así tendría para una vejez digna y poder disfrutar de lo que no pudo en sus años de la engañada libertad que, ahora se dio cuenta, que era una gran esclavitud.

Giré la cabeza del escaparate, pensativo, seguí la mareá de modelos y modelitos que deambulaban sin rumbo, con los ojos viendo un mundo que comprar, los bolsillos vacíos y tras verse en el escaparate de si mismos, un millón de preguntas sin respuesta, bueno sí, uno se da cuenta del gran engaño en que ha vivido...

Ya, en una habitación alquilada, que al pagar la cuota mensual se lleva toda la pensión, uno va sobreviviendo, intentando llevar una vida tranquila, sin sobresaltos. Pero resulta ser una misión imposible, siempre hay algo que le jode a uno el día, aunque al final, bien sea por la simple impotencia de poder evitar todo esto, ya pasa de todo, intentando seguir viviendo su día a día...

Toni Oliver

Tal vez

Tal vez

Tal vez nos preocupamos demasiado de nuestros pensamientos, olvidándonos de dejar fluir las cosas, los sucesos, nos gusta controlar tanto todo lo que hacemos que a veces en este embrollo de tanto control nos olvidamos de algo tan simple como “VIVIR”.

Pero no, nos gusta complicarnos la vida en todos los sentidos, pensar en sucesos inciertos, tan futuros que lo mismo jamás serán reales, nos olvidamos de reír, de sentir que todo va bien, por inventarnos cosas que no existen, por tomar las cosas que hacen los demás como si fueran contra nosotros, cuando en realidad son simplemente cosas suyas.

Y sí, tal vez si viviéramos como simples seres que han venido aquí para disfrutar, no para amargar la vida al prójimo ni a nosotros mismos con lo anteriormente dicho, lo mismo hasta seríamos felices hasta el final de nuestros tiempos, aún habiendo problemas, que de esto no estamos exentos, simplemente se superan y todo resuelto.

Tal vez deba ser ese el precio que pagamos por ser simplemente humanos y saber pensar en futuros inciertos, en pasados ya, valga la redundancia, ya pasados, o caducos, perdiendo el presente en mor del inexistente utópico o con simples pensamientos en tiempos inexistentes.

Tal vez, todo depende de como uno se tome la vida, la de uno y olvidemos la de los demás, y mucho más de sus pensamientos, que estos no nos incumben, salvo que los pongamos junto a los nuestros para que se contagien de lo malo que contienen los ajemos. Tal vez también podrían ser buenos, pero el problema reside en que no son los nuestros, nos contaminan hasta perder nuestro propio yo, entrando en el peligro de convertirnos en un mismo pensamiento, como autómatas controlados a distancia, robándonos ese propio “yo”.

Toni Oliver

viernes, 7 de abril de 2023

¿A dónde va esa mirada?

¿A dónde va esa mirada?

¿A dónde va esa mirada?
Qué ojos son los que miras
esa mezcla de pasión
amalgama de deseo
suplicando una caricia, un beso
a sabiendas de que lo tienes
mas la impaciencia te dice ahora
no tengo más tiempo.

Ten vencen mil diablos
aún estando entre la calma
tu cuerpo ardiente como el fuego
entregado hasta el alma
no importa si está acorde con el cerebro
el corazón gana y manda 
pide que ardan las llamas
que se encienda la lava...

Y esa lava no espera 
bulle dentro de ese cuerpo
esperando explotar hacia el cielo
esparciéndose como la lluvia de cenizas
esas que se están acumulando en las entrañas
por esa pasión ardiente
en ese mundo inédito
el de los sentimientos.

Rezuman éstos por todos los poros
por el sonido del aliento
el corazón batallando
como un joven guerrero
entre el quiero y puedo
esa locura incomprendida
un cuerpo lleno de deseo
las puertas abiertas del cielo y el infierno.

Toni Oliver

Nos sumergimos

Nos sumergimos

Nos sumergimos
en el mar de nuestros pensamientos
aunque el mar estaba a nuestro lado
zarandeándose como se le tiene mandado.

Este mar alborotado
que al mirarnos a los ojos
cada vez está más liado
la lógica ha dejado de lado.

Sigue a la saga el corazón
sobre las olas se está balanceando
momentos de calma, otros alocados
como el tiempo, ese que han inventado.

Se encontraron nuestros labios
con sus peleas de besos
cada vez más desesperados
de más besos hambrientos.

Surgió en nuestro cerebro
entra tanta madeja de hilo
el aventurero explorador
empezamos a explorarnos.

Las sensaciones fuimos descubriendo
como un niño en un mundo nuevo
en el cuerpo escalofríos
aunque bajo el sol hacía calor.

La impaciencia entre las manos
iba ganando la pasión
la de dos cuerpos encontrados
sin buscarlo atraídos.

Las negras nubes aparecieron
la lógica habían abandonado 
la ilógica pasional han encontrado 
reina en ese mundo el furor.

Y ya más no voy contando
dejen libre su imaginación
que con tanta pasión sin control 
el tiempo se ha desbaratado.

Toni Oliver

jueves, 6 de abril de 2023

Van a primera misa

Van a primera misa

Van las beatas y beatos
a primera misa de la mañana
rezando al diablo endiosado
en el confesionario se van confesando
sus falsos pecados con arrepentimiento vano
mientras van pensando
la trastada de a diario
el chisme cotidiano
el mangoneo de gramo en gramo
y otros que no digo para no hacerlo tan largo
golpes en el pecho, mea culpa, mea culpa
a quien jodo en este reverso
comulgando la hostia
mientras piensan con la que irán pegando
el cura se bebe el vino
ni se le ocurre ir invitando
una vez cruzado el umbral
piensa de nuevo y va exclamando
pensamiento, pienso y miento
total, a misa de mañana me van perdonando
aunque no tenga arrepentimiento
un pequeño pago en la bacina
suena a campanario
pero los billetes no se van viendo
que el cura va engordando
mientras se cae el decorado
la corona de los santos
las tejas del tejado
el frío helado en invierno
la peste a sudor en verano...
Ya se confesó el buen samaritano... 

Toni Oliver

Iba con mi caballo

Iba con mi caballo

Iba con mi caballo
rocinante, el de las rayas
la cebra, no, ella no era
pero si estaba en la playa
adentrándome en el mar
sus peces me acompañaban
al igual que las sirenas
nos guiaba el caballito de mar 
pasado, presente, una gran mezcla
pintores del pasado, su brocha
los del presente, el pincel mojado en pintura
fundiéndose con el lienzo de su mano maestra
el pintor, el actor, el poeta, entrando en escena
místico, pensativo, el alma en pena
mientras renace de sus cenizas
los silencios de la espera 
los arranques de la propia vida
de su corazón sacando mil maravillas
manteniendo esa esencia
entre el misterio, su verdad, la paciencia
contando la historia, la suya, la que dentro lleva
el fuego, las llamas, las velas
ese arder de las entrañas que expresa 
entre el murmullo del silencio
la algarabía en la cabeza
una expresión que al corazón llega
y, se queda, se queda, ni el viento se la lleva.

Toni Oliver

Son las tres de la mañana

2009. Son las tres de la mañana

Son las tres de la mañana, un dolor muy fuerte me despierta, intento calmarlo por si es algo muscular, pero nadad de nada, después de un buen rato luchando con el dolor y sin obtener resultados decido ir al servicio médico de guardia para ver que es lo que tengo y que me de algo para calmarlo. Un médico joven y su enfermera en la consulta, me explora, me hace un electrocardiograma, lo mira, se pone a mirar el ordenador, no sé si lo que buscaba es que es lo que yo pudiera tener, la solución o lo que era, al cabo de un rato se decide a meterme una buena dosis de calmante, ni idea de lo que era. Lo cierto es que no calmaba nada, al cabo de un rato le digo que todo el dolor que tengo, que abarcaba, todo el pecho, espalda, brazo izquierdo no disminuía nada, al revés, aumentaba, decidió inyectarme otra dosis de calmantes, con el mismo efecto anterior, es decir, ninguno. Por tercera vez decide inyectarme otra dosis, también sin efecto alguno.

Al cabo de un rato me manda para casa, dice que no encuentra nada. Me voy, estoy cinco minutos, me meto en el coche y arranco hacia el hospital más cercano, a unos 25 kilómetros. Al principio la carretera estaba tranquila, yo intentaba programar mi mente para llegar, cuanto menos me quedaba más largo se me hacía el trayecto, no había contado con un camión que no había forma de que se apartase, la carretera era estrecha y no daba para ello. Ahí ya mi mentalización se echaba por los suelos, cada vez pasaba más tiempo y yo ya no estaba para muchos trotes. En un momento dado cambió de dirección, vi el camino abierto, aceleré hasta llegar al hospital, llegué, sí, pero para llegar hasta urgencias me tuve que arrastrar por los suelos, estaba vomitando, subiendo una escalera que no es que fuera muy elevada, pero me costaba mucho el subirla, ya llegando al hospital, empecé a apoyarme en las paredes para llegar al portal de urgencias. Había un señor vestido de blanco fumando en la puerta, me miró, me sujetó y me colocó en una silla de ruedas, le di el papel de urgencias con el electro y el informe, curiosamente, lo que no vio el médico con toda la luz de la consulta, el ordenador y lo demás que tenía, lo vio este señor de urgencias del hospital. 

Acabé en una camilla enchufado a un montón de aparatos, poco a poco me estuvieron estabilizando, si bien el dolor seguía, pero yo ya estaba más tranquilo. En un tiempo no demasiado largo vino una ambulancia para llevarme a otro hospital, pues en este no me podían operar del corazón, había tenido un infarto. Para colmo, en la ambulancia no funcionaban la mitad de aparatos que hacían falta para trasladarme, los cambiaron con algunos del hospital, consiguieron llevarme enchufado a todos ellos hasta el otro hospital, me entraron en el quirófano, ahí tres mujeres con un montón de pantallas, de las cuales no veía muy bien el contenido, empezaron a operarme, lo que hicieron sólo lo saben ellas, según el informe me limpiaron todas las arterías dos de ellas totalmente obstruidas, colocaron un Stend y se encontraron con un 33% del corazón necrolizado.

Al bajar de la mesa de operaciones, curiosamente me sentí mejor que lo que me había sentido en trece años, trece años en que no conseguía descansar a gusto, siempre estaba cansado, en un montón de veces que había ido a urgencias por dolor de pecho, ninguna vez, si bien me hicieron un electro cada vez, nunca me hicieron caso, siempre decían que no tenía nada.

Tengo que dar las gracias a todos los médicos y demás personal sanitario que desde el hospital consiguieron salvarme.

También a la vida, la cual me dio un cambio radical, más problemas, pero también otra forma de ver el mundo y de verla a ella, la vida.

Toni Oliver

Quién puede no quedarse

Quién puede no quedarse

Quién puede no quedarse
con esa sonrisa que brilla
que deslumbra a mil millas
y te guía para que la alcances.

Tal vez de locos sería
el abandonar esa sonrisa
cuando te llama para que la sigas
al último confín del mundo si se tercia.

Y ya, con la mente ondulada
como ese pelo que me lía
andando en círculos sin saber si se deslía
o se convierte en el huracán del día.

Quizás, tal ves esos brazos
en cuanto te abracen te esclavizan
encerrándote entre los barrotes del corazón
moviéndote a su ritmo y vida.

Mis ojos, ahora nada claro ven
confunden el amor con el deseo
o... ¿Era al revés? Deseo con amor
tal vez todo arrejuntado. 

Como una amalgama de sentimientos
todos ellos encontrados
salvaje la mezcla
aún no se sabe el resultado...

Dichosos mis ojos que te ven
aunque sea con objetivos recortados
me quedo con esa sonrisa
antes de que me los tengas cegados...

Toni Oliver

miércoles, 5 de abril de 2023

La niña y su muñeca

La niña y su muñeca

La niña y su muñeca, ella vestida con su vestido remendado de recortes a cuadros, colores diversos, algunos de los remiendos en triángulos, otros con círculos formando topos de mil colores varios. Su muñeca de trapo, vestida como ella, colorida y de vestidos hallados en los desechos humanos que tiran a diario. Iba muy bella, con esos ojitos abiertos, como platos, brillantes, sus mofletes colorados, recién maquillada, con los polvos desechados en esa cajita metálica con nombras raros.

La niña, con el pelo despeinado, suelto, volando con el viento cual cola de cometa en la oscuridad de la noche, brillando, nadie sabe porque brillaba ese pelo, pero brillaba, incluso de noche parecía fluorescente. Su rostro, a veces triste, otras sonriente, dependiendo del diálogo que con su muñeca tuviera, hasta se le veía, a veces, soltar carcajadas como si la muñeca le hubiera contado algo chistoso. Ella paseaba por las calles, todo el mundo le conocía, si bien nadie sabía quien era. Le daban comida de ves en cuando, ella de corazón lo agradecía, también en nombre de la muñeca que  la llamaba Lucero del Alba.

Por las tardes llegaba hasta la playa, se sentaba en la playa y ella y Lucero del Alba jugaban haciendo castillos con la arena hasta la hora en que el sol se acostaba, en esos momentos, ambas miraban esa puesta de sol, con esa variedad de colores tan bonita, ninguna tarde era la misma, un espectáculo que ellas apreciaban y les encantaba.

Al acabar, la niña miraba a Lucero del Alba y le decía, Lucerito, es hora que nos vayamos a la cama. Se levantaba, cogía la muñeca, la abrazaba, mientras la abrigaba con una mantita que llevaba para que frío no pasara. Se sacudían la arena, perdiéndose entre las calles escasamente iluminabas, con esas lámparas débiles, parecía que parpadeaban, el silencio las noches tomaba, la luna asomaba, alzándose hacia el cielo, esta vez vestida de rosa, estaba pletórica, llena, muy bella, hasta subir al cielo que de su vestido rosa se desnudaba, quedando blanca, brillante, en la Tierra, las sombras revivían bajo la luz que de ella llegaba.

Entraron en un portal de una chabola hecha con chapas de bidones de aceite, cortinas de tela de saco, ya gastada por el viento y por los años, sin luz, ya a oscuras, sólo algún rayo de la luz de la luna que se filtraba por los agujeros de las chapas, se acostaron abrigándose con la vieja manta encontrada en algún lugar que ni ella recuerda, sobre cartones recogidos de las cercanías de alguna tienda mirando al tendero esperando la aprobación para que se los llevara...

Toni Oliver

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 05/004/2023

Pensamientos filosóficos a cualquier hora del día o de la noche. 05/04/2023

La realidad supera la ficción con creces. Aunque también, a veces, uno ya no sabe si vive en la ficción o la realidad, cuando se cruzan se confunden. 

Llegado a este punto, cualquier realidad que se intente contar asemeja a ficción, por lo que la gente ya no se la cree. Consecuentemente, en este justo instante es cuando el que maneja esa realidad que la gente cree ficción tiene todo el poder para hacer y deshacer todo lo que le de la gana.

Esa inopia en la que nos tienen inmersos, farsa, circo, teatro, mentiras (todo eso traducido en medios de comunicación, fútbol, etc.) es el cultivo perfecto para convertirnos en auténticos esclavos con el pensamiento y la “creencia” de que somos auténticamente libres.

Toni Oliver

martes, 4 de abril de 2023

Vino a verme

Vino a verme

Vino a verme la luna
amiga de mi infancia
también de mi vida adulta
sabe que verla me alegra
aunque sea por mi ventana.

De niño me decían
siempre estás en la luna
yo, como loco, sonreía
les dejaba ya que nada entendían
yo era feliz en mi luna.

No así en este mundo Tierra
lleno de farsas y mentiras
la primera al nacer, te aman
mientras piensan que no te querían
si verdad hubiera, esa se ausenta.

Se ausenta para el resto de tu vida
pero ella, la luna, desde la lejanía brilla
me entiende, sabe de mi existencia
no me hace preguntas
cuando de noche aparece, nuestra mirada
es la más excelente respuesta.

Me sonríe en medio de la nada
o bailando con las estrellas
sus amores con el sol me cuenta
su beso de despedida mientras se acostaba
esperando que llegue el alma
para mandarse otro de despedida.

Vino a veme la luna
se asomó a mi ventana 
de la penumbra me sacaba
dándome un beso, una sonrisa
un querido hasta mañana.

Toni Oliver



Te vi tan pensativa

Te vi tan pensativa

Te vi tan pensativa
columpiándote en esa tela de araña
con los ojos cerrados, ciega
sintiendo el balanceo de esas cuerdas
por un momento pensé, eres araña o presa
más en el brillo de tu rostro nada de eso expresa 
ausente en esos pensamientos en tu cabeza
donde la paz reina aunque le estés dando vueltas
ves como se mueve el suelo, la Tierra
con esos ojos del alma que te guían
en ese viaje del columpio de la vida
en ese vaivén de viene y va
hasta que al final la pausa se queda
como las olas en la playa
en ese momento de quietud infinita
ese instante en que se para
el cuerpo se relaja
sueño, realidad, abres los ojos, el mar 
lentamente vuelve a su vaivén, viene, va
la brisa te refresca...

Toni Oliver

Quiero sentirme

Quisiera sentirme

Quisiera sentirme preso
como barrotes tus brazos
como paredes tu pecho
anhelando esos labios.

Buscar ese beso furtivo
con esa mirada fija en los ojos
a los que silente pido permiso
para permitirme ese robo.

Al juntarse esos silentes labios
tras esa mirada de fervor intenso
nos robamos esos besos
que en uno apasionado se han fundido.

Aprietan los brazos
cada vez con más pasión
ya da igual quien es cárcel o carcelero
en el fondo ambos somos nuestros presos.

Cuando esos barrotes vamos separando
se convierten en juguetones dedos
diablillos traviesos
en la exploración de nuestro universo.

En un Big Bang se convierte esa exploración
no preocupan los resultados
la sensación del improviso
el fragor de los sentimientos.

En auténtica batalla convertido 
donde no hay ganadores ni vencidos
sólo dos seres disfrutando de una pasión
en esa locura que nos permitimos.

Otra vez presos en nuestro abrazo
ya sin robarnos los besos
los deseamos, los damos
nada ya nos preguntamos, sentimos.

Toni Oliver