Imaginación
Imagina que la Tierra no es redonda, tampoco plana, ni de otra forma, imaginemos que es como una gran cinta transportadora por la que vamos caminando, paso tras paso, día tras día, esa cinta tiene vida propia, si la maltratamos podemos hacer un agujero, una raja que vaya aumentando día a día, o, si la cuidamos, puede mantenerse en buen estado, incluso mejorar el que ya tiene.
Ahora, vamos andando sobre ella, desviándonos hacia un lado u otro a nuestra conveniencia, la cinta, como he dicho, tiene vida propia, nosotros también tenemos la nuestra, la gente, los animales, las plantas, las montañas, los ríos, etc con lo que nos cruzamos, también tiene su vida propia, todo va cambiando. Algún día volvemos a pasar por el mismo sitio, pero ya ha cambiado todo, para bien o para mal, ahí nos damos cuenta que por muco que andemos y nos crucemos con el mismo sitio ya no es el mismo, todo ha cambiado, el río tiene o no agua, las montañas están más erosionadas o, simplemente, se han mantenido, los animales se han vuelto más viejos o ya han desaparecidos, tal vez sustituidos por otros siguiendo el ritmo de la vida, los árboles, algunos han sido fulminados por algún rayo, o, por el contrario, tienen un enorme ramaje que nos invita a adentrarnos en él para darnos poco de sombra y disfrutar de un descanso.
Lo mismo pasa con la forma de pensar de las personas, las que hoy nos encontramos en el camino, quizás tengan la misma identificación, pero la forma de pensar, la de vivir, la de ver el mundo también va cambiando, no sólo la parte física, sino esa mental que también nos identifica, para bien o para mal, para saber eso tendríamos que entrar en la parte filosófica de cada uno, lo bueno o malo para mi puede no serlo para otro, diferentes formas de ver y pensar.
Es en este punto donde nos damos cuenta de que nosotros tampoco somos los mismos que antes, hemos cambiado físicamente, pero también mentalmente, tras las lecciones de la vida, lo vemos todo diferente, en efecto espejo, vemos en los demás lo que no vemos en nosotros mismos pero que sí lo tenemos, lo que halagamos es nuestro, de nosotros, lo que criticamos es nuestra propia crítica, la de nuestro adentro, el otro podríamos decir que no existe, sólo se ha parado un momento para que veamos nuestro reflejo, lo mismos que nosotros en un momento dado somos el reflejo del otro, reflejamos y seguimos nuestro camino, no confundamos lo que somos con lo que el otro ve, son dos cosas diferentes.
Seguimos nuestros pasos sobre la dichosa cinta, cada uno con su camino, hasta que un día salimos fuera de ella desapareciendo del sistema, sólo queda de nosotros lo que en los corazones de la gente hemos dejado, nuestras obras, nuestros hechos, algunas aguantarán en el tiempo, otras, lo harán siguiendo nuestro cuerpo, desapareciendo como si nunca hubiéramos aquí estado.
La muerte sólo es un estado temporal mientras cambiamos el cuerpo y empezando de nuevo el juego, un juego que se mantiene en la ignorancia hasta que lo descubrimos como tal, señal de que la lección vamos aprendiendo.
Toni Oliver

No hay comentarios:
Publicar un comentario