La mancha
Apareció al alba una gran mancha sobre el papel en blanco que había quedado sobre el escritorio, la pluma acusó al tintero de la mancha, el tintero a la pluma, el papel secante que estaba escuchando sus acusaciones, expectante a ver que pasaba, iba a hablar, pero la pluma y el tintero se fijaron el él y le acusaron de no saber hacer bien su trabajo, el de absorber la tinta, estuvieron un rato peleándose, acusándose, hasta que llegó el escritor, arrugó la hoja y la tiró a la papelera. Se fue. Todos se quedaron estupefactos, mirándose al rostro, seis ojos mirándose sin articular palabra, agacharon la cabeza, se fueron cada uno a su sitio, se quedaron en silencio, observaron su estupidez. Poco a poco, se acercaron el uno al otro abrazándose mutuamente y pidiéndose disculpas. Nunca lo habían hecho, pero les gustó, esa paz que sintieron no se puede explicar con palabras...
Toni Oliver
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